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TURQUÍA

El Ejército turco se retira de Iraq tras más de una semana de combates

Por Miguel MartorellTiempo de lectura2 min
Internacional02-03-2008

"Todas las tropas han abandonado Irak y han vuelto al lado turco de la frontera internacional". El ministro turco de Exteriores, Hoshiyar Zebari, confirmó el domingo el fin de las operaciones del Ejército turco en el norte de Iraq, donde llevaba más de una semana combatiendo a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). En ese tiempo, más de 230 guerrilleros han sido abatidos y 24 soldados han muerto, según las cifras de Ankara.

"Es una noticia bien recibida, pensamos que ésta es la forma correcta de actuar para Turquía", señaló el ministro de Exteriores kurdo, mientras veteranos del Ejército turco consideraban imposible que se hubiera cumplido el objetivo principal de la operación: acabar con las bases de guerrilleros del PKK en el norte de Iraq. Aunque el Gobierno turco había afirmado que no tenía fecha para la retirada del Norte de Iraq y que permanecería allí hasta lograr su objetivo, lo cierto es que Ankara ha optado por una retirada momentánea, probablemente por las críticas y las advertencias recibidas por parte de la comunidad internacional, especialmente por parte de la ONU y EE.UU. El resultado final de la operación turca es y será una incógnita. Mientras el Ejército de Ankara afirma haber abatido a más de 230 guerrilleros del PKK y perdido a 24 militares, la organización kurda asegura haber acabado con la vida de decenas de soldados turcos y logrado que el Ejército se batiera en retirada en distintos puntos del Norte de Iraq. Al margen del éxito de la operación, lo cierto es que ésta, como en anteriores ocasiones ha sido el blanco de las críticas de la diplomacia internacional. Incapaz de actuar contra una violación de sus fronteras, el Gobierno iraquí se limitó a aprobar una declaración de condena a la operación turca en la que denunciaba la "violación flagrante de la soberanía" de Iraq que suponía. El Gobierno de Nouri al-Maliki apeló al Ejército turco a "no dirigir sus bombas a las infraestructuras ni a los civiles" e instó a su retirada inmediata de las regiones montañosas del Kurdistán iraquí. "La acción militar unilateral no es aceptable y amenaza las buenas relaciones entre los dos vecinos", señalaba el comunicado hecho público por Iraq y que tuvo poco efecto disuasorio en Turquía. Una semana antes de la retirada del Ejército turco, el secretario de Defensa de EE.UU. Robert Gates, instaba a Ankara a finalizar sus operaciones en Iraq "lo antes posible". A juicio de Gates, Turquía debería luchar contra el PKK por otras vías: "Pienso que toda nuestra experiencia en Iraq y Afganistán nos enseña que mientras tratamos con un problema terrorista que requiere operaciones de seguridad, se requieren también iniciativas políticas y económicas". También Naciones Unidas reclamó el fin de las operaciones, tanto por parte del PKK como por parte de Ankara, y prestó especial atención a las posibles víctimas civiles que pudieran producirse. Sin embargo, Ankara ha tardado una semana en reaccionar a estas presiones, por lo que su retirada podría ser una simple pausa en su guerra contra el PKK.