TOROS
De Rincón a Tomás, el toreo de moda
Por Almudena Hernández
2 min
Espectáculos02-03-2008
Ya es primavera. Lo anuncian las gigantescas publicidades de los grandes almacenes que salpican esta España sobre la que apenas cae una gota. Es primavera y se busca modelito para poblar los tendidos que visten ya al estilo de la josetomasmanía, aunque no a todos les siente igual de bien.
Aunque lo del torero de Galapagar es mucho más que una moda -quien tuvo retuvo-, hay quienes abanderan su enseña como quien se cose el distintivo del cocodrilo en el jersey para presumir de marca. Seguramente, pocos de estos aficionados, seguidores mileuristas -"mileuristas" por lo que pagan por la entrada, no por la nómina que cobran a fin de mes-, andaban despistados en otras modas cuando un chavalito despabilado comenzaba a despuntar como novillero en los años noventa del siglo pasado. Pero, claro, entonces andaban los tendidos embutiendo sus tipos diábolo, cilindro o campana en otras tendencias. Ahora, cuando los más andan atontados bajo el misticismo de José Tomás quien mandó una vez en aquellas modas y tendencias ha escrito la carta más torera de su adiós. Marchó César Rincón y sus musas le han hecho un silencioso último homenaje sobre la pasarela del toreo. Silencioso porque esta primavera lo que se lleva es el aplauso atronador para Tomás, aunque el toro apenas tenga defensas y se derrumbe por el suelo. De momento, en la supuestamente antitaurina Barcelona se anuncia un cartel honorable en el que aparece José Tomás: será el 20 de abril con toros de Domingo Hernández y Garcigrande. Abrirá el paseíllo Juan Serrano Finito de Córdoba, que goza de gran cartel en la Ciudad Condal. Y lo cerrará Julián López El Juli, que seguramente no pasará a ser invitado de piedra en esa cita como lo están siendo otros toreros de trayectoria más que respetable a los que se está condenando por la josetomasmanía, que aplaude a toda costa aunque el torero de Galapagar ande fuera de cacho toreando a un pobre bicho. Otros fashion victim se cogen el Ave para ir a Vistalegre a aplaudir el toreo de camisas imposibles de José Antonio Morante de la Puebla, que volvía a los ruedos acompañado del no menos pinturesco Rodolfo Rodríguez El Pana. El de La Puebla tuvo que regalar un toro para tocar pelo mientras su colega era abroncado por el respetable. Atrás quedaban los aplausos que días antes habían sonado en el Palacio de Vistalegre para premiar al novillero Gómez del Pilar con el trofeo de la Oportunidad.