COLOMBIA
Las FARC liberan a Clara Rojas y Consuelo González tras años de secuestro

Por Miguel Martorell
3 min
Internacional13-01-2008
Han terminado más de seis años de calvario para Clara Rojas y Consuelo González, secuestradas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2002 y 2001, respectivamente. Con su liberación, terminan las especulaciones de sus familiares sobre el estado de salud de las dos rehenes, pero también la batalla política que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, habían creado en torno a este secuestro.
La entrega de Claras Rojas y Consuelo González se produjo en una zona entre los municipios de La Paz y Tamachipan, cuyas coordenadas no han sido precisadas. Su liberación se produce gracias a la mediación de Chávez y tras el intento frustrado del pasado 31 de diciembre, cuando la delegación enviada a su recogida -en la que se contaba el director de cine Oliver Stone- volvió con las manos vacías. El porqué del fracaso de la operación anterior sigue siendo un misterio. Según Consuelo González, las FARC y Chávez, la liberación fue suspendida por los bombardeos del Ejército colombiano cerca de la zona de entrega, lo que supondría una violación del acuerdo al que habían llegado el presidente venezolano y la guerrilla colombiana. Sin embargo, Álvaro Uribe negó que el Ejército llevara a cabo aquella operación y aseguró que las FARC no habían entregado a las dos rehenes por no poder cumplir por completo el acuerdo. Es decir, por no poder liberar también al hijo de Claras Rojas, Emmanuel, que la secuestrada dio a luz durante su cautividad. Emmanuel se convirtió en objeto de especulación durante días. Según Uribe, la guerrilla ya no tenía en su posesión al pequeño y éste se encontraba en un centro estatal para menores de Bogotá, donde había sido entregado por un emisario de la guerrilla cuando apenas tenía un año. Las pruebas de ADN confirmaron este extremo. Al parecer, un enviado de la guerrilla llevó al pequeño a un hospital asegurando que era familiar suyo con graves enfermedades y carencias alimenticias. Dado el estado del bebé, las autoridades colombianas, que no pudieron identificarle, le trasladaron a un centro de Bogotá, sin saber que el pequeño era en realidad otro rehén de las FARC. Tras su liberación, Clara Rojas y Consuelo González comparecieron en rueda de prensa para relatar su calvario. Rojas explicó que el bebé -fruto de una relación consentida con un guerrillero- le fue arrebatado con tan sólo ocho meses y que no había vuelto a saber nada más de él, por lo que toda su ilusión era volver a verle. Por su parte, la intervención de González fue tomada por algunos como un claro ejemplo del síndrome de Estocolmo. La secuestrada defendió la humanidad de los guerrilleros e instó al presidente Uribe a entenderse con ellos para llegar a un acuerdo de paz que estabilice por fin Colombia, muy en la línea del presidente Chávez. Precisamente, este último será el que más recuerde el intento fallido de finales de diciembre y el gesto de desagravio ante Uribe que las FARC han tenido con él, después de que el primer fracaso le desautorizase completamente. En su último discurso, Chávez ofreció una versión épica de la recogida de las rehenes por parte de la Cruz Roja y miembros de su Gobierno y volvió a culpar del anterior fracaso a Uribe. El presidente venezolano aseguró que “EE.UU. quiso frustrar la liberación” y mantuvo que “los imperialistas” quieren que siga el conflicto de las FARC en Colombia para “mantener su presencia militar” y “acosar” a otros países de la región. Además, volvió a reclamar que se retire a las FARC de la lista de organizaciones terroristas, algo a lo que Uribe ya se ha negado de plano. Batallas políticas al margen, ahora las miradas de la Comunidad Internacional se centran en los más de 600 secuestrados que mantienen las FARC como método de presión y, especialmente, en una: Ingrid Betancourt, secuestrada junto a Claras Rojas en 2002, y que tiene doble nacionalidad: colombiana y francesa. De ahí, que el pasado jueves, el Gobierno francés se alegrara de la liberación y que el marido de Betancourt asegurará: “es una parte de Ingrid la que ha sido liberada”.