SENTENCIA 11-M
Las víctimas, entre las dudas sobre la autoría y el chasco por las condenas
Por Irene E. Sánchez
3 min
España01-11-2007
Los afectados por los atentados del 11-M plantean hoy a raíz de la sentencia del juicio contra los autores de aquella masacre la posibilidad de recurrir. El descontento y la rabia son los sentimientos generalizados entre las diversas asociaciones y colectivos de familiares y víctimas de la masacre. Por ello, decepcionados ante la absolución de algunos, impotentes por no conocer aún la autoría intelectual del atentado o insatisfechos por la brevedad de las condenas, estudian su decisión estos días.
El juez Javier Gómez Bermúdez fue el encargado de leer la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Se trataba del fallo público del atentado del 11 de marzo de 2004, debido a lo que numerosas víctimas y miembros de las distintas asociaciones se trasladaron a la Casa de Campo para ser testigos directos de las decisiones tomadas. Al inicio y previo a la lectura de la sentencia, la presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, Pilar Manjón, se percató de la falta de asientos en la sala principal, a lo que no tardó en bajar con aires de enfado a una sala preparada para las víctimas que no cabían, hecho que desató una serie de contiendas que, gracias a la mediación de Gómez Bermúdez, llegaron eventualmente a buen puerto. De hecho, Manjón aseguró tras haber atendido a la sentencia estar contenta y de acuerdo con la misma. En primer lugar, por haberse descartado la cooperación de ETA en la masacre, y, en segundo, por saber exactamente “qué estalló”. No obstante, y pese a su satisfacción general, Manjón recurrirá ante el Supremo al considerar que “el fallo es flojo y las condenas cortas”. Una decisión que si bien la asociación de Manjón tiene clara desde que presenciaran la presentación de la sentencia, la Asociación de Víctimas del Terrorismo prefiere repasar con mayor detenimiento estos días. A lo largo de los años posteriores al mayor atentado de la historia de España, la AVT se ha pronunciado en favor de las víctimas y ha reivindicado el derecho a la información que les corresponde como víctimas, y ante todo, como ciudadanos. De tal forma, mantienen desde el año 2005 diversas cuestiones y dudas en torno al panorama que rodeaba al atentado. Así, afirmaban tener “dudas sobre la autoría de la masacre, sobre las motivaciones de los atentados y sobre la responsabilidad última del dolor que nosotros sufrimos”. En este sentido, la Asociación presidida por Francisco José Alcaraz ha cambiado su actitud una vez oída la sentencia y afirma a día de hoy acatar la condena, pese a considerarla como un “punto y seguido en la búsqueda de toda la verdad sobre los atentados”. Creen por tanto que la investigación debiera proseguir para llegar a dilucidar la autoría intelectual que hasta ahora había quedado relegada a un segundo plano. Al hilo de lo citado, la AVT asegura encontrarse “personada en varias diligencias abiertas en relación con este brutal atentado, que podrán servir para esclarecer incógnitas que la celebración de este juicio no ha resuelto”. No se equivocó, pues, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, cuando afirmó haber oído que algunas de las víctimas irían a “recurrir al Tribunal Supremo, para lo que están en su pleno derecho”. Ambas asociaciones junto con la defensa gozan de cinco días hábiles para decidir si presentar un recurso de casación ante el Alto Tribunal y que comenzarán a contarse el próximo martes 6 de noviembre. Afirmaba del mismo modo Rubalcaba que la sentencia busca una reparación “jurídica, económica y moral para las víctimas”. En el campo económico, se trata de la mayor compensación de la historia: 900.000 euros de indemnización para los familiares de los 191 fallecidos, donde el Estado queda en el auto aclaratorio emitido por el tribunal como responsable del abono de esta cantidad a las víctimas, hasta que los acusados Jamal Zougam, Otman el Gnaoui y José Emilio Suárez Trashorras puedan hacerse cargo.