ARQUEOLOGÍA
La Esfinge se hunde
Por La Semana
2 min
Cultura26-10-2007
Unos charcos de agua y franjas de césped rodean la Esfinge desde hace varias semanas. Bassam El Shammaa, un historiador egipcio, cree que el agua procede de filtraciones subterráneas, y que en pocos meses podrían llegar al monumento. Pero el agua no es su único enemigo, la inevitable erosión a causa de las partículas de arena harán desaparecer al gran coloso.
"Volví hace unos días al complejo y la hierba había crecido todavía más, los charcos de agua eran más profundos y había aumentado la suciedad. Si no se resuelve este problema, la Esfinge podría desaparecer en un futuro", advierte el investigador alejandrino El Shamma sobre el coloso más grande del mundo. El estudioso alejandrino es autor de decenas de libros de la época faraónica y advierte en su último estudio un hecho que conmociona. Justo delante de los templos del valle de Kefrén, situados a los pies del faraón, unos charcos de agua verdosa han hecho su aparición.El Shammaa considera que el agua procede de filtraciones subterráneas, y que en pocos meses podrían llegar al monumento. Con ayuda de una página web, el investigador solicita ayuda para recibir apoyos sobre la situación precaria en la que se encuentra la Esfinge. El historiador explica que en el lugar donde se están acumulando las aguas, unos veinte metros delante de la Esfinge, se encuentra un antiguo muelle, que se construyó en un canal del Nilo para poder desembarcar la piedra con la que se edificaron las Pirámides. Según El Shammaa, este canal se secó hace muchos años y ha quedado sepultado por arena y tierra. “Ahora se debe estar llenando de agua procedente de algún sitio cercano, probablemente de otro canal que se encuentra a un kilómetro de la zona”. El egiptólogo sugiere que deberían construirse pozos en un perímetro de tres o cuatro kilómetros alrededor de la meseta de las pirámides para que el agua se aleje de las pirámides. «Una vez allí, se podría extraer con bombas y usarse para irrigar los cultivos de la zona», afirma El Shamma. Otra opción, según el historiador, sería trasladar el monumento a otra zona. «Propuse hace años que se moviera a un lugar más seguro, tal y como se hizo con los templos de Abu Simbel cuando se construyó la presa de Asuán, pero nadie me hizo caso» El problema del agua no es ajeno al Consejo Superior de Antigüedades de Egipto, la máxima institución arqueológica del país, liderada por el mediático Zahi Hawass. Desde hace tiempo, los responsables de la conservación de los monumentos egipcios han visto con preocupación cómo las aguas se acercan a la Esfinge.