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PREMIOS

Una revolución de conciencia en los Premios Príncipe de Asturias

Por Roberto González GarcíaTiempo de lectura2 min
Cultura27-10-2007

El Teatro Campoamor de Oviedo fue fiel un año más a la cita de la entrega de los Premios Príncipe de Asturias. Este año, Doña Letizia sí acudió a la ceremonia, y además recogió el título de Hija Predilecta de la ciudad, y como viene siendo habitual, la Reina contempló la ceremonia desde el Palco Real. Pero lo má importante de la gala fueron los premiados, aunque en esta ocasión, y cosa extraña, faltaron dos de los Premiados: Bob Dylan en Artes y Ralf Dahrendorf en Ciencias Sociales.

Los discursos fueron pronunciados por el Príncipe Felipe, el escritor israelí Amoz Oz (Letras), Al Gore (Cooperación Internacional) y Avner Shalev, director del Museo del Holocausto de Jerusalén (Concordia). El principal llamamiento en el discurso del Píncipe fue que los españoles siguieran "trabajando todos unidos" para "hacer de España una sociedad cada vez más sólida y cohesionada", en torno a los valores de la Constitución. En ese contexto, señaló que "diversidad es una fuente de enriquecimiento colectivo". No olvidó tampoco "a las víctimas del terrorismo, del fanatismo, de la pobreza y la injusticia". El resto de la ceremonia fue muy solemne en recuerdo de los millones de judíos asesinados por el régimen nazi. "¿Hubiéramos tenido la valentía de actuar contra el nazismo?" se preguntó Al Gore en su discurso, el único improvisado, no leído, de la noche. Tras uno de los aplausos más fuertes recordados en estos Premios, el público se puso en pie y guardó un emotivo minuto de silencio. En el discurso de Amos Oz, también se recordó otra tragedia: la árabe-judía, "esa incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros..demasiada hostilidad y demasiada poca curiosidad". La vigésimo séptima ceremonia de los premios se convirtió en un canto a la civilización frente a la barbarie. Una llamada a la "revolución de la conciencia", con valores como la verdad, proclamó Gore, "como decía Ian Scott Peck, el mal es la ausencia de verdad". También Avner Shalev o don Felipe hicieron un alegato a la lucha conjunta. Hubo alguna anécdota: estalló una de las bombillas de la magnífica lámpara de araña del Teatro, los adornos florales fueron muy criticados y Fermando Alonso ni siquiera cruzó la mirada con Schumacher -Premio Príncipe del Deporte, que ya recibiera el asturiano en 2005-. Schumacher declaró que "jamás he estado en una ceremonia tan solemne y emotiva" y apreció "la cercanía y lo atentos que fueron conmigo tanto los Príncipes como la Reina". La lista completa de los Premiados de este año la encabeza el ya nombrado Al Gore (Cooperación Internacional); Christiane Dahrendorf, que recogía el galardón de Ciencias Sociales en representación de su esposo, el sociólogo Ralf Dahrendorf, convaleciente de una enfermedad; Amos Oz(Letras); las revistas Nature y Science, representadas por Annete Thomas, Philip Campbell, y Andrew Sudgen y Colin Norman, respectivamente (Comunicación y Humanidades); los biólogos Ginés Morata y Peter Lawrence (Investigación Científica y Técnica); Michael Schumacher(Deportes) y Avner Shalev, presidente de Yad Vashem(Concordia).