UNIÓN EUROPEA
La UE resucita el proyecto político común tras el fiasco constitucional

Por Luis Miguel L. Farraces
2 min
Internacional24-06-2007
Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, reunidos la pasada semana para reanimar el moribundo proyecto político continental tras el fiasco del Tratado Constitucional, consiguieron al menos parcialmente su principal objetivo. Los Veintisiete, pese a las férreas reticencias de Polonia y Reino Unido en algunas materias, lograron alcanzar un acuerdo de mínimos que encauza a priori los deseos de reformas.
La Constitución Europea era ya un proyecto muerto. La principal prueba de ello, amén de las numerosas modificaciones que se hicieron de aquel tratado en la Cumbre Europea, fue que precisamente el concepto de Constitución se cayó de las líneas de los nuevos planes maestros. En lugar del término constitucional y de un único y denso volumen, la vida política de la Unión quedará recogido en dos tratados: el “Tratado de la Unión Europea” y el “Tratado sobre el funcionamiento de la Unión Europea”. Asimismo, desaparece de los nuevos acuerdos la oficialidad de los símbolos de la UE tales como el “Himno de la Alegría”, la bandera y el lema “Unida en la Diversidad”, pese a lo cual se seguirán utilizando. Respecto a uno de los temas que fueron objeto de mayor discusión en la Cumbre, el de la política exterior común, los nuevos tratados prevén la creación de un Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Seguridad, algo así como un ministro de asuntos exteriores nacional. Pese al avance, la UE a petición de Reino Unido incluirá en los nuevos acuerdos una declaración adicional que indique que las directrices en política exterior de Bruselas no intercederán en ningún caso en la autonomía de los estados miembro en esta materia. De manera que, el peligro de que la creación del Alto Representante se quede en papel mojado es bastante fehaciente. Otra de las reformas del nuevo tratado es la supresión de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión del escrito final, al contrario que ocurría en el Tratado Constitucional en el que venía reflejada en el cuerpo de éste. Pese a quedarse fuera de las líneas maestras de los nuevos acuerdos, la Carta de Derechos tendrá una disposición adicional en éstos en los que se detalla el carácter vinculante. El objetivo de este movimiento de contenidos es el de hacer más accesible a los ciudadanos los nuevos textos, dada la amplísima densidad del anterior. Otra visible novedad en el nuevo texto es el aumento del peso de los parlamentos nacionales en la legislación comunitaria, los cuales pueden obligar a la Comisión a replantear una medida legal, aunque la decisión de dar luz verde o paralizar una directriz de Bruselas corresponderá al Parlamento Europeo y al Consejo. Los nuevos cambios en la antes denominada Constitución Europea suponen una bocanada de aire fresco en el seno de la Unión y han devuelto la esperanza a la clase política continental. Las negociaciones entre los estados miembros resultaron ser bastante más fructíferas de lo que muchos esperaban, como el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, que admitía que la multitud de acuerdos alcanzados “hubiese sido algo impensable hace sólo unos meses”.