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ETA

Un coche con 130 kilos de explosivos confirma que la banda planea atentados

Fotografía
Por Antonio PérezTiempo de lectura3 min
España24-06-2007

El descubrimiento de un vehículo en la provincia de Huelva que presumiblemente tres miembros de la banda tuvieron que abandonar al detectar un control de la Guardia Civil demuestra la capacidad y la pretensión de la banda de atentar durante este verano.

Tal y como venían alertando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante las últimas semanas, la banda terrorista ETA está en condiciones de volver a atentar una vez que anunció el fin de la tregua iniciada en marzo de 2006 y que finalizó con un atentado en la T-4 del aeropuerto de Barajas, en Madrid, el pasado mes de diciembre. El hallazgo de un vehículo, modelo Ford Focus, que contenía 130 kilos de material para fabricar explosivos -además de detonadores, un ordenador portátil, teléfonos móviles, un mapa de Andalucía, un callejero de la ciudad de Sevilla, tres maletas, libros y ropa- en Ayamonte (Huelva) ha vuelto a saltar las alarmas y a abrir la posibilidad de que ETA pretenda instalar uno de sus comandos en Portugal, dado que los etarras podrían dirigirse hacia el Algarve, la zona sur de Portugal, aprovechando la cercanía del país luso, su fácil entrada y la falta de controles fronterizos. Las autoridades portuguesas admiten también la posibilidad de que ETA pretenda instalar su centro de operaciones en el país vecino, una vez fortalecida la cooperación entre España y Francia en la lucha antiterrorista, que supuso la desarticulación del aparato logístico el pasado año y la detención de varios componentes de la banda en las últimas semanas. Sin embargo, los etarras, se encontraron con dificultades en el camino. De hecho, tuvieron que abandonar el coche al percatarse de que la Guardia Civil estaba llevando a cabo un control. Los miembros de la banda alquilaron el vehículo en Lisboa a nombre de Unai Arrieta –un miembro legal de la banda, es decir, no fichado por la Policía-, y debía haber sido devuelto el pasado día 21, cuando fue descubierto. Del mismo modo, la Guardia Civil trabaja con la hipótesis de que dos delincuentes comunes se dispusieron a robar en el interior del vehículo una vez abandonado, pero que también se fueron del lugar al comprobar que el anagrama de ETA se encontraba en algunos de los elementos incautados. Los responsables de la investigación también habían barajado la posibilidad de que los presuntos etarras hubieran vuelto para recuperar algunas de sus pertenencias, pero al comprobar que dejaron un ordenador y dos teléfonos móviles se confirmó la rapidez con la que abandonaron el vehículo ante la posibilidad de ser detenidos. El comando "no tenía objetivos concretos establecidos", según Interior Desde el Ministerio de Interior español se ha destacado que el comando “no tenía objetivos concretos establecidos”, según la documentación obtenida, y se ha subrayado también que fue la presencia del control policial lo que hizo que los terroristas se vieran obligados a cambiar de planes. Si bien en un principio se pensó en que los miembros de ETA pudieron viajar desde Lisboa hasta Francia para recoger material, el cuentakilómetros del vehículo desechó esa hipótesis y el propio ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, señaló que el coche “no viajó mucho” desde que fue alquilado hasta que fue localizado por la Guardia Civil. Por este motivo, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado iniciaron la búsqueda de un posible piso franco en Sevilla, Huelva o Málaga, desde donde se pudo entregar el material que transportaban los terroristas. La Policía y la Guardia Civil cooperan en las zonas fronterizazas con la Guardia Republicana de Portugal, que también está realizando batidas en el Algarve buscando un centro de operaciones desde donde ETA podría planificar futuros atentados en España.