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COLOMBIA

Uribe cede al chantaje e inicia la excarcelación de presos de las FARC

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura1 min
Internacional24-06-2007

Por muchos motivos no es posible extrapolar la situación de Colombia a la de España. Sin embargo, no deja de ser un hecho a censurar la decisión del presidente colombiano de excarcelar masivamente a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con el objetivo confeso de lograr que la banda libere a todos sus secuestrados.

Álvaro Uribe, desde su llegada a la Presidencia de Colombia, ha puesto como eje de su política lograr pacificar el país, no sólo de las FARC sino de todas las bandas armadas que padece el país desde hace años, alternando la política de “jarabe de palo” -invasión de las zonas hasta hora dominadas por las guerrillas por efectivos del Ejército- con la de la negociación. La mayor rentabilidad de las FARC ha sido a través de sus secuestros, la más importante es la que fuera candidata a la Presidencia, Ingrid Betancourt, raptada en plena campaña tras asegurar que “no temía a las FARC”. Además de Betancourt, entre los rehenes en poder de la guerrilla figuran tres estadounidenses, 12 ex diputados regionales, cinco ex congresistas, un ex gobernador y varios efectivos del Ejército y de la Policía. Las FARC insisten en intercambiar a unos 60 rehenes por miles de sus guerrilleros encarcelados en las prisiones estatales y exige que el Gobierno retire sus Fuerzas Armadas de una zona de 780 kilómetros cuadrados para que sus delegados se reúnan con los de Uribe a negociar un acuerdo humanitario. Uribe, con el apoyo de EE.UU., que incluyó a las FARC en la lista de terroristas internacionales, había preferido la política de firmeza contra los guerrilleros. Sin embargo, el peso de los secuestros ha sido suficiente como para reconsiderar la negociación defendida por Francia y primero concentrar a todos los presos en una sola cárcel para ahora anunciar una “excarcelación masiva”. De momento, ya han quedado en libertad 16 activistas. Según fuentes gubernamentales, todos serán liberados bajo promesa de no volver a la lucha armada. Sin embargo, las palabras “chantaje” y “escepticismo” estarán en la mente de muchos, mientras que la palabra “justicia” parece haber desaparecido de la mente de otros.