ETA
Las nuevas detenciones maquillan la última decisión de la Fiscalía
Por Angie Rigueiro
2 min
España23-06-2007
El objetivo principal de las fuerzas de seguridad del Estado es evitar un atentado de ETA que estiman inminente tras la ruptura del alto el fuego. Después del hallazgo de un vehículo cargado con cien kilos de explosivos en Huelva, se han activado todas las alarmas.
De momento, las detenciones de etarras en el último mes han aumentado con respecto a los meses de alto el fuego. El pasado jueves 21 fue detenido en Canadá el etarra Iván Apaolaza, que estaría relacionado con el primer atentado tras la ruptura de la “tregua-trampa” en 1999. En el año 2000, un atentado suyo perpetrado con coche bomba acabó con la vida del teniente coronel del Ejército Pedro Antonio Blanco García. El etarra llevaba documentación falsa y ya estaba reclamado por la Audiencia Nacional desde el 2002. Apaolaza había formado parte del comando “Barahuste” de ETA. Además, también en Canadá hace dos semanas fue detenido Vitro Tejedor, que será juzgado por la Audiencia Nacional Precisamente, el fiscal de este tribunal, Jesús Alonso, rebajó a un tercio las penas que solicitaba en sus conclusiones provisionales para 15 de los 9 presuntos miembros de aparato de información de ETA. Rebajó de nueve a cinco años de prisión la petición de pena que había formulado para Haritz Totorica, Iker Arceluz, Aitziber Sagarminaga y Amaia Urizar de Paz, al imputarles un delito de colaboración con banda armada en lugar del de integración en la organización terrorista. El fiscal justificó la rebaja de las condenas basándose en que la principal prueba pericial demuestra la colaboración con la banda de los cuatro principales acusados pero no su "integración total" en la misma. De Juana vuelve al hospital Por otra parte, la situación del preso etarra José Ignacio de Juana Chaos experimentó nuevos cambios. El etarra fue trasladado, tras el comunicado emitido por la banda que daba por finalizado definitivamente el alto fuego, a la prisión madrileña de Aranjuez. Terminaba a así con tres meses de ingreso en el Hospital Donosti de San Sebastián donde gozó de una atenuación de su pena. No obstante, dos semanas después de este último encarcelamiento, De Juana tuvo que ser nuevamente ingresado en un hospital. Según informaron fuentes de Instituciones Penitenciarias, el internamiento del preso no correspondió a un agravamiento de su estado de salud. El tiempo que debería permanecer en el hospital dependería de lo que creyesen adecuado los médicos. A pesar de estas declaraciones, se especuló con que el motivo del traslado del etarra se debiese a un empeoramiento de su salud. Otras fuentes de Instituciones Penitenciarias apuntan a una infección anal del preso, así como fiebres altas. Finalmente, De Juana solicitó el alta voluntaria y regresó días después a la cárcel. El pasado 15 de mayo, el etarra fue operado por un problema de hemorroides que, debido a complicaciones postoperatorias, derivó en una segunda intervención en la que fue necesario realizarle una transfusión de sangre.