IRAQ
EE.UU. e Irán se reunirán para abordar la seguridad iraquí
Por Marta Aguilera Jiménez
3 min
Internacional20-05-2007
Irán tiene influencia sobre la comunidad chií iraquí y pide a las fuerzas extranjeras que abandonen Iraq. EE.UU. acusa a los iraníes de apoyar a milicias chiíes violentas. Aun así, ambos países buscan la cooperación para mejorar la seguridad iraquí.
Representantes diplomáticos de Irán y Estados Unidos se reunirán, el 28 de mayo, para abordar la situación de la seguridad en Iraq, según informó el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manucher Mottaki, en Islamabad. El ministro confirmó que el encuentro tendrá lugar en Iraq, y aseguró que el diálogo se centrará en la seguridad de los iraquíes, no en las relaciones bilaterales entre Teherán y Washington. Mottaki, que se encuentraba en la capital paquistaní para una reunión de ministros de Exteriores de la Conferencia Islámica, confirmó que están afrontando los dos problemas iraquíes: uno se refiere a la inestabilidad causada por actividades terroristas y la otra por la continuación de la ocupación. Un día antes, el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, acusó a EE.UU. de no asumir su responsabilidad para el restablecimiento de la seguridad en Iraq, al tiempo que subrayó que Teherán aceptó entablar negociaciones con Washington por una petición del Gobierno iraquí. Con la escalada de violencia que vive Iraq y la presión creciente que sufre el presidente George W. Bush para que retire a sus tropas del país asiático, varios expertos sostienen que Irán podría jugar un papel importante en estabilizar al país. La República Islámica, que tiene una especial influencia sobre la mayoritaria comunidad chií iraquí, exige que las fuerzas extranjeras abandonen Iraq, y responsabiliza a éstas del conflicto sectario entre los suníes y chiíes en el país. EE.UU., por su parte, acusa a Irán de apoyar a milicias chiíes violentas e implicadas en el conflicto sectario y de suministrar armas a grupos insurgentes suníes que actúan contra las tropas norteamericanas en el territorio iraquí. Violencia y secuestros Mientras, en Iraq continúa la ola de violencia y secuestros en diferentes puntos del país. El pasado martes, la explosión de un coche bomba se cobró la vida de 32 civiles iraquíes y causó heridas a otros 65 en un mercado del enclave chií de Abou Saïda, en la provincia de Diyala, según informó la Policía local. En Narisiya, al menos 10 iraquíes (miembros de dos milicias chiíes rivales) fallecieron como consecuencia de enfrentamientos armados. Los incidentes los protagonizaron las dos milicias chiíes más importantes, el Ejército del Mahdi y las Brigadas Badr. Fuentes locales señalaron que los choques se produjeron después de que milicianos de Badr intentaran expulsar de la ciudad a varios sabeos (comunidad no musulmana ni cristiana). Limitación mediática Una nueva política del Gobierno iraquí, que limita la cobertura mediática de lo que sucede en el país, ha variado la forma de tratar la situación violenta del país en los medios. A principios de la semana pasada, el director iraquí de operaciones del Ministerio del Interior, Abdel Karim Khalaf, informó de la decisión del Gobierno de prohibir a los fotógrafos y a las cámaras el paso a algunas zonas siniestradas. Con ello pretenden evitar que los periodistas dañen pruebas necesarias para las investigaciones, así como proteger la privacidad y los Derechos Humanos de los heridos e impedir que insurgentes y milicianos realicen grabaciones de sus ataques exitosos, según explicó Khalaf. Asimismo, negó que la nueva regulación pretenda coartar la libertad de prensa y sostuvo que otros países en el mundo tienen restricciones similares.