SIN ESPINAS
La teta española

Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión06-05-2007
Los mamones de verdad tienen menos posibilidades de llegar a ser unos gordos. Los bebes que consumen leche materna -gratuita y siempre fresca- tienen mucho menos riesgo de morir por una colitis necrotizante o por muerte súbita. De pillarse una otitis, una gastroenteritis o cualquier otra infección respiratoria o urinaria. También tienen menos posibilidades de que les salgan eccemas o padezcan asma. Con motivo del Día de la Madre y de la carrera popular celebrada en Madrid por la lucha contra el cáncer de mama; los pediatras españoles aprovecharon para informar a las madres de España de lo importante que es darle el pecho a sus recién nacidos. Los beneficios de esta práctica -cada vez más reducida en España- no sólo están demostrados para los bebés sino también para las madres, quienes reducen el riesgo de cáncer de mama y ovario y ven cómo tras el parto su útero vuelve antes a su tamaño original, lo que reduce la pérdida de sangre. Y por último, madre e hijo desarrollan mejor su evolución afectiva y emocional a través de este singular contacto físico y psicológico. Parabienes que la ciencia médica no deja de divulgar a esta sociedad acelerada y presurosa. Mientras que cualquier dictamen científico va a misa, paradójicamente hoy en España, menos mujeres y durante menos tiempo le dan el pecho a los españolitos. Más que las pequeñas complicaciones que puedan surgir durante la lactancia o el temor a que el pecho se deforme -cosa excepcional- y que se da mucho más en las fallidas operaciones de aumento de pecho o con tanto corsé para simular el aumento de volumen, el verdadero problema sigue siendo el de las condiciones laborales. Condiciones que no permiten una verdadera conciliación de la vida laboral y familiar. Estaría bien, que ahora que está tan de moda la famosa búsqueda de la igualdad de sexos -en vez de la verdadera igualdad de oportunidades- se dejara de hacer tanta demagogia barata y se garantizara de verdad que cada país disponga de una legislación para proteger los derechos de las mujeres trabajadoras a amamantar a sus hijos durante los 6 meses recomendables. Hacer que la ley se cumpla no sólo significaría aumentar la conciencia colectiva sobre sus grandes beneficios sino tomar medidas concretas para la creación de instalaciones para el cuidado de los niños en el lugar de trabajo o cerca de éste. Lugares donde los niños estén seguros y las madres los puedan visitar para amamantarlos. Todo eso sería ocuparse de los ciudadanos españoles incluso 18 años antes de que puedan ir a votar; y con tanto amor recibido desde el principio, tal vez nos evitemos que luego haya tanto chupóptero y sanguijuela adulta por no haber mamado bien a su tiempo.