TERRORISMO
Al Qaeda vuelve a golpear con fuerza en el Magreb

Por Miguel Martorell
4 min
Internacional15-04-2007
La facción magrebí de la organización terrorista internacional que lidera Osama bin Laden ha vuelto a sembrar el pánico en el norte de África, donde las Fuerzas de Seguridad no han podido evitar una nueva masacre. Éste ha sido el caso de Argel, donde un doble atentado ante el Palacio Presidencial causó más de 20 muertos y hasta 160 heridos. En Marruecos, las recientes acciones en Casablanca tenían en estado de alerta a los servicios de seguridad y pese a la cadena de atentados terroristas que se sucedieron a lo largo de la semana pasada, sólo hay que lamentar una muerte.
La ofensiva de Al Qaeda en el norte de África comenzó el pasado martes en Marruecos, concretamente en la ciudad de Casablanca, la capital económica del reino alauí. Allí, los servicios de seguridad tenían desplegado todo un operativo antiterrorista para la búsqueda y captura de los individuos que conformaban la célula que voló un cibercafé en la ciudad el pasado 11 de marzo. Las investigaciones llevaron al barrio de Al Fida, donde los agentes sospechaban que los terroristas podrían tener un piso como base de operaciones. Cuatro terroristas fueron sorprendidos por el operativo en un edificio de ese barrio de Casablanca. Dos de ellos activaron su cinturón cargado de explosivos al verse rodeados y un tercero fue abatido por los disparos de la Policía cuando intentaba imitar a sus compañeros. Un comisario marroquí fue la única víctima de estas acciones terroristas, que también dejaron más de una decena de heridos. El cuarto terrorista logró huir de los servicios de seguridad, que elevaron el radio de búsqueda y rodearon y desalojaron todo el barrio de Al Fida. A última hora de la tarde llegaba desde Marruecos la noticia de que el yihadista huido se había inmolado en medio de una calle, cerca del cordón policial, de nuevo al verse rodeado por la Policía. Mientras en el reino alauí la Policía continuaba con las investigaciones, el miércoles, en el país vecino, Argelia, se desayunaba con una auténtica masacre de Al Qaeda en el Magreb Islámico. Tres suicidas, según aseguró la organización terrorista en un comunicado, golpearon el centro neurálgico de la capital y una comisaria de las afueras de la ciudad. El atentado en el centro de Argel fue especialmente virulento, no sólo por las imágenes de caos y confusión que llegaron, sino porque las acciones terroristas fueron perpetradas frente al Palacio Presidencial, donde se encuentra la oficina del primer ministro y el Ministerio del Interior, entre otros edificios institucionales. El balance de muertos no quedó claro y las cifras oscilan entre los 23 y los 30 muertos, aunque el número de heridos, hasta 160, sí fue unánime. La mayoría de ellos, según las autoridades, eran policías que se encontraban de guardia frente al edificio, aunque las explosiones afectaron a varios transeúntes que pasaban por el lugar. Las noticias de las acciones terroristas de Al Qaeda no cesaron tras las acciones de Casablanca y Argel. Dos días después, la ciudad marroquí volvía a ser noticia por la sacudida del terrorismo. Las investigaciones en torno a los suicidas del martes determinaron que algunos de ellos podían estar relacionados no sólo con la destrucción de un cibercafé en Casablanca, sino también con la masacre que en mayo de 2003 dejó más de 40 muertos en la ciudad costera de Marruecos. Sin embargo, los servicios de seguridad no pudieron evitar que dos nuevos suicidas atentaran en Casablanca, esta vez, directamente contra intereses estadounidenses en la ciudad, concretamente, contra el centro cultural Das America y contra el consulado norteamericano. Sólo una mujer resultó herida por estas acciones. Paradójicamente, la inmolación de estos dos suicidas condujo a los servicios de seguridad a la pista de un tercer terrorista, que, según testigos presenciales, tras los atentados intentó huir del lugar de los hechos. Aunque los agentes no facilitaron la identidad del detenido, según la agencia estatal MAP se trataría del líder de la célula a la que pertenecían todos los yihadistas que habían atentado a lo largo de la semana pasada. Propuesta de colaboración intergubernamental Tras la sacudida terrorista, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, emitió un comunicado en el que condenó los atentados en Marruecos y Argelia e instó a ambos gobiernos a colaborar bajo el paraguas de la ley contra el terrorismo de corte radical islamista. El propio rey alauí lanzaba un mensaje de solidaridad a su vecino. "Estamos dispuestos a trabajar con todos los dirigentes de los cinco estados del Magreb para garantizar la protección de nuestros pueblos y prevenir los riesgos de que se vean transformados en bases de un terrorismo odioso y execrable", anunció. "Todos aquellos que, en el mundo, creen en los valores religiosos y en las reglas democráticas, en particular aquellas preconizadas por el Islam, son un objetivo potencial", advirtió Mohamed VI. A las acciones de Al Qaeda en Iraq y el Magreb, cabe añadir las grabaciones en las que portavoces de la organización terrorista se responsabilizaban de las acciones. En ellas, Al Qaeda volvía a amenazar a todo aquel "infiel" que colaborara con Occidente y se anunciaba que desde Jerusalén hasta la antigua Al Andalus la organización continuará atentando por el establecimiento de un califato islámico. Esas amenazas, que los expertos sobre terrorismo internacional españoles califican de especialmente peligrosas para Ceuta y Melilla como parte del Magreb, se unen a una especial advertencia: preocupa especialmente la falta de noticias que sobre el peligro del terrorismo internacional llegan desde Túnez.