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TERRORISMO

La organización terrorista islamista: la rentabilidad de los suicidas

Por J. F. Lamata MolinaTiempo de lectura6 min
Internacional15-04-2007

Para entender al terrorismo islamista, se debe diferenciar el terrorismo integrista del occidental. El terrorismo islámico no es piramidal, no existe una cúpula de mando al frente de la cual esté Bin Laden decidiendo todo.

El funcionamiento del terrorismo islamista es por células, creadas por radicales de cada país, que se conectan a través de seminarios comunes, tráfico de armas y mecenas de financiación común. Esta red de conexiones es lo que Occidente ha llamado Al Qaeda y a cuyo frente se encuentra Osama Bin Laden. Su fuerza reside en la ausencia del miedo a morir de sus activistas, que se vuelan con tal de llevarse al enemigo por delante. Al Qaeda Osama Bin Laden el viejo aliado de Estados Unidos en la lucha contra el comunismo en Afganistán, se convirtió en la década de 1990 en el principal mecenas de atentados terroristas. Se le atribuyen los de Kenia y Tanzania -con más de 200 muertos- y el papel de colaborador en el 11-S. La Administración de la CIA necesitaba ponerle un nombre al nuevo enemigo, así que le pusieron Al Qaeda (la base), ya que así había definido Bin Laden a su “familia” en una ocasión. Más tarde, diversas organizaciones terroristas islámicas han decidido adoptar el nombre de Al Qaeda para dar la temida imagen de banda unificada. Reino Unido se convirtió rápidamente en la franquicia en Europa a través del maestro del terror Abu Qutada, el imán encargado de dar charlas a futuros terroristas suicidas. No sería hasta julio de 2005 cuando el terror llegó a Londres, llevándose la vida de 52 personas. Yihad Islámica. Egipto La Yihad Islámica, que dirige Ayman al Zawahri, fue la primera banda terrorista que financió Bin Laden. El objetivo declarado de la Yihad es “derribar al gobierno de Egipto” -donde gobierna Mubarak con una democracia-espejismo-. El terrorismo integrista egipcio demostró su fuerza con el asesinato del presidente Sadat y, más recientemente, en el atentado de 2005 en la ciudad turística de Sharm el Sheij, donde murieron 88 personas. Por si esto fuera poco a Al Zawahri se le considera el planificador del 11-S -con Ramzi Bin y Jaled Shaik Mohamed-, donde murieron 2.749 personas en el corazón de EE.UU. -cuyo autor, Atta, era otro fiel seguidor de las enseñanzas de Qutada-. Grupo Salafista por la Predicación y el Combate. Magreb El Grupo Salafista por la Predicación y el Combate es uno de los grupos terroristas más poderosos y el responsable de los atentados de la semana pasada en Marruecos y Argelia. Su cabeza visible es Abu Musab Adbel Wadoud, que ha ido acercándose cada vez más a Zawahri, hasta el punto de que la organización ahora se quiere denominar Al Qaeda en Al Magreb. Los atentados han sido una constante en Argelia desde 1991, pero parecen haber dado un salto en estos últimos años. En Marruecos, Casablanca es la ciudad preferida por los asesinos, sobre todo contra intereses españoles. También en Túnez fueron víctimas de un atentado el 11 de abril de 2002, en la sinagoga de Djerba, donde murieron 21 personas. Detrás de la conexión Túnez-Al Qaeda se encuentra Jaled Shaik Mohamed -detenido en Guantánamo y planificador del primer atentado a las torres gemelas- y el español Enrique Cerdá, condenado en España. Ejército Islámico de Adén – Ejército de Mahoma. Yemen Yemen, un país apenas controlado por su Gobierno, está considerado por EE.UU. como el país donde residen más enlaces de las distintas ramas islamistas. Como grupo local destaca el Ejército Islámico de Adén – Ejército de Mahoma, autor del atentado contra el barco militar estadounidense USS Cole (17 muertos), y financiado directamente por el propio Bin Laden. Similar es la situación en Líbano, donde grandes zonas del país están gobernadas por la organización terrorista Hezbolá, del imán Nasrala. Yemaa Islamiya. Indonesia Probablemente uno de los rostros más salvajes del terrorismo integrista ha sido en Indonesia, donde el atentado de Bali causó 202 muertos. El sueño de la Yemaa Islamiya, cuyo líder espiritual es Abu Bakar Bashir, es la creación de un estado islámico que se extienda desde Sumatra en Indonesia hasta Filipinas, Malasia y Singapur. La Yemaa desarrolló campos de entrenamiento en Afganistán, donde se inició su conexión con Al Qaeda, a quien ahora cede zonas en sus territorios en Indonesia. Tawhid u al Yihad. Iraq-Jordania El integrismo radical tenía poco interés en Iraq y en defender al odiado Sadam y a su guardia, pero la conversión del país en un infierno de guerrilla antiamericana fue el impulso para que el jordano Al Zarqaui se llevara su guerrilla Tawhid u al Yihad. Ésta pronto se hizo popular por degollar presos norteamericanos, lo que inició su acercamiento con el entorno de Al Qaeda hasta el punto de que a partir de 2005 se le declaró a Al Zarqaui “líder de Al Qaeda en Iraq”. El grupo de Al Zarqaui también dirigió atentados en su país natal, Jordania, como los de Amán en 2005 que causaban 57 muertos. Zarqaui se convertía en mártir al morir en un bombardeo. Ichkeria – Chechenia. Rusia Desde el 11-S, el Gobierno ruso aseguraba que el terrorismo islamista estaba conectado con el checheno. Algo que se mostró en el brutal atentado de Beslán donde murieron 331 personas (186 niños). Los fundamentalistas habían logrado su objetivo de “controlar” la causa independentista chechena y lograr así una sucursal en el Cáucaso. El Bin Laden de esta zona, Shamil Basáyev, caída abatido en 2006. Frente Moro de Liberación Islámica – Abu Sayyab. Filipinas El Frente Moro de Liberación Islámica lucha desde hace años por la secesión de la zona de Mindanao como país islámico. Ante la imposibilidad de Al Qaeda por controlarlo -aunque mantuvo tratos con ellos-, se creó una segunda organización, Abu Sayyab, con dependencia directa del terrorismo internacional y a quién se atribuye el atentado de Makilala del pasado noviembre, que provocó 12 muertos. Grupo Islámico Combatiente Marroquí, el sueño de Al Andalus Aquel 11-M de 2004 en el que 192 perdieron la vida se demostró que la amenaza del desembarco del terrorismo en España era real. El Grupo está formado por marroquíes y argelinos que no olvidan el pasado de España como Al Andalus. Aunque este grupo envió a varios de sus hombres a inmolarse en Iraq, tuvo la originalidad de que sus autores no quisieron suicidarse inicialmente en el atentado, como suele ser habitual, aunque acabaron haciéndolo al verse cercados en Leganés. Entre ellos, su líder religioso, Serhane Ben Abdelmajid el Tunecino, otro fiel seguidor de las enseñanzas de Abu Qutada. Ante tal espeluznante listado del terror, queda patente el desprecio por la vida de los citados aunque sus causas puedan ser legítimas para algunos. La pregunta que es inevitable hacer es “¿se puede derrotar a un enemigo tan grande que se extiende por tantos países y a cuyos soldados no les importa morir por su demencial causa?”. Estados Unidos, Rusia e Israel hablarán de jarabe de palo, otros de diálogo de civilizaciones, pero esta “guerra contra el terror” parece que seguirá derramando sangre a diario.