IRAQ
Gobierno e insurgencia se muestran abiertos al diálogo para alcanzar la paz
Por Miguel Martorell
2 min
Internacional27-11-2005
A sólo tres semanas de las elecciones que darán a Iraq el primer Gobierno democrático desde la caída de la dictadura de Sadam Husein, en abril de 2003, el país camina lentamente hacia la paz. El presidente iraquí, Jalal Talabani, se ha mostrado dispuesto a entablar un diálogo con los insurgentes para que depongan las armas y participen políticamente en la construcción de Iraq.
"No rechazaré a ningún iraquí que quiera reunirse conmigo". La declaración de intenciones de Talabani vino acompañada de una distinción sutil pero crucial: "el terrorismo son aquellas acciones que cometen Abu Musab al Zarqaui y sus seguidores, así como otros grupos extremistas, contra todos los hijos del pueblo iraquí", mientras que la insurgencia está formada por "iraquíes que quieren expulsar a las tropas extranjeras de nuestro país". "Esto no significa que vaya a aceptar todo lo que defienden", matizó el presidente en la Conferencia por la Reconciliación de Iraq que se celebró en El Cairo (Egipto) auspiciada por la Liga Árabe. Talabani hizo un llamamiento a la insurgencia para que deponga las armas y participe políticamente en la construcción democrática del país, pues "ahora todo iraquí puede expresar sus opiniones libremente e incorporarse a un partido en vez de llevar un arma". La respuesta de la insurgencia no tardó en llegar. Cinco facciones armadas, algunas de ellas protagonistas de importantes atentados, se mostraron dispuestas a la apertura de un diálogo y a cooperar mientras no se contradigan sus principios básicos. Para Al Qaeda, esta oferta y los encuentros en El Cairo sólo son "el degüello de los musulmanes por parte de los cruzados y sus ayudantes", acusando a los participantes de vender las tierras y las riquezas árabes tanto a los "cruzados" como a los judíos "por el precio más bajo". Sin embargo, en dicha Conferencia, se pretendía allanar el camino para la reconciliación nacional en Iraq. Así, se decidió la creación de tres comisiones que estudiarán los medios para reconstruir la confianza entre iraquíes -suníes, chiíes y kurdos-, fijar la fecha y el lugar para escenificar la reconciliación y preparar el comunicado final de la reunión. En estos encuentros, una de las exigencias más reiteradas por los suníes de las regiones donde más oposición armada encuentra Estados Unidos, fue la retirada de las tropas estadounidenses del país. Según la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, las condiciones para que la retirada se produzca podrían darse "muy pronto". Rice insistió en que las Fuerzas de Seguridad iraquíes deben primero "hacerse cargo de la seguridad de su propio futuro", lo que incluye regiones enteras del país, tanto del sur como del norte. No obstante, señaló la reducción de efectivos que se llevará a cabo tras las elecciones -de 159.000 a 138.000- como un paso positivo y a tomar en cuenta. Las noticias políticas han ocultado los escándalos que se han producido en el Ministerio del Interior iraquí cuando se descubrieron centros de detención, gestionados por ese departamento, en el que se torturaba a presos suníes. Inmersos los políticos en una campaña electoral, este aspecto ha sido utilizado por el ex primer ministro iraquí Ayad Alaui, al frente de la Lista iraquí, como arma arrojadiza, acusando al Gobierno de Talabani de caer en las mismas atrocidades que Sadam Husein.