TENIS
Un circuito WTA de ‘sprinters’ y corredoras de fondo
Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes20-11-2005
La igualdad en la pugna por el número uno entre Lindsay Davenport, Kim Clijsters y Lindsay Davenport fue la nota de una temporada que relegó a un papel secundario a las otrora estelares hermanas Williams. El botín de las españolas, en tanto, mejoró respecto de años anteriores: tres títulos individuales y una decena de dobles.
Aunque no pudo hacerse con el número uno, la temporada de la belga Kim Clijsters fue excepcional, después de haberse recuperado de una recurrente lesión de muñeca ha vuelto a lo grande, con nueve títulos, entre ellos su primer grande, el US Open, que la eleva al número dos del circuito. El liderato, con todo, es para Lindsay Davenport: aunque se quedó a las puertas del título en el Abierto de Australia y Wimbledon, la regularidad y seis títulos, el de más renombre Indian Wells, la avalan. Tampoco ganó ningún Grand Slam la francesa Amélie Mauresmo, aunque el triunfo en el Masters cerró a lo grande una temporada en la que ya habían caído tres títulos. No pudo dar un golpe de efecto Mary Pierce, que con todo, mostró su plena rehabilitación tras un período turbio y aspira a resarcirse de pleno derecho en 2006. La francesa no salió tan bien parada como Serena Williams, cuyo poderío físico tan sólo brilló en el primer Grand Slam del año: no volvió a destacar en toda la temporada. No le fue mucho mejor a su hermana, que tuvo su minuto de gloria en Wimbledon, aunque añadió a su colección otro título en Estambul. Más poderío mostró la belga Justine Henin, que ganó tres títulos –Charleston, Varsovia y Berlín– y se lució en Roland Garros. Sin embargo, una lesión de rodilla truncó su progresión cuando parecía capaz de volver a conseguir los hitos que consiguió un año y medio atrás. Más discretas estuvieron las rusas, cuyo mascarón de proa, Maria Sharapova, también optó al número uno, aunque sólo ganó tres títulos. La grave enfermedad de su madre alejó de las pistas a Anastasia Myskina, que sólo pudo ganar en Kolkata (Indonesia), mientras que los títulos de Nadia Petrova, Dinara Safina, Vera Zvonareva y Maria Kirilenko reportaron al menos un goteo que reflejó, pese a todo, su gran capacidad. De entre las outsider destacó especialmente la suiza Patty Schnyder, que aprovechó las vacantes para ganar dos títulos y colarse entre las ocho mejores del circuito. También mostró destellos de solidez la italiana Flavia Pennetta. La checa Nicole Vaidisova agarró una gran racha que le hizo sumar tres títulos en un mes, mientras que la eslovena Katarina Srebotnik y la israelí Anna Smashnova, de origen ruso, aprovecharon para engordar su palmarés y dominar algunos torneos de segunda fila. Jugadoras españolas Aunque con menor botín, el saldo fue muy favorable: hubo que esperar a que Conchita Martínez abriese el grifo en Pattaya City (Tailandia), pero después Anabel Medina se soltó en Palermo y repitió en Estrasburgo; incluso la peleona Nuria Llagostera se apuntó el título en Rabat. La propia Llagostera fue finalista en Guangzhou (China), mientras que Lourdes Domínguez se quedó a las puertas del éxito en Bogotá. La cosecha, empero, fue aún fructífera en los torneos de dobles y se saldó con nueve títulos y diez finales más. Cuatro de ellos fueron para la madrileña Vivi Ruano: tres –incluido Roland Garros– junto con la argentina Paola Suárez y otro más con la aragonesa Martínez. Medina ganó dos, con la rusa Safina y la italiana Roberta Vinci, mientras que Llagostera ganó uno más en Pekín, con la venezolana María Vento-Kabchi. Además, Rosa María Andrés se alzó con el título en Estrasburgo, formando pareja con la rumana Andrea Vanc, mientras que Marta Marrero y la italiana Adriana Serra Zanetti se impusieron en Estambul.