Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

TENIS

Las lesiones, consecuencia de un calendario cargado

Por LaSemana.esTiempo de lectura3 min
Deportes20-11-2005

Las ausencias del Torneo de Maestros, en el que debieran haber competido los ocho mejores jugadores del año y acabó por entrar el segundo suplente –el chileno Fernando González, número 13 del circuito–, han sacado a la luz la preocupación por las secuelas físicas de una temporada cargada de partidos.

El torneo de clausura de la temporada estuvo más descafeinado que nunca con la ausencia de hasta cuatro jugadores de entre los ocho primeros de la Carrera de Campeones, además del campeón del Abierto de Australia, el ruso Marat Safin, convaleciente aún de una lesión de rodilla. Al número tres, Andy Roddick, se le agravó una dolencia de espalda; el australiano Lleyton Hewitt, número cuatro, renunció para dedicar su atención al nacimiento de su hijo. Además, ya en Shanghai, Andre Agassi y Rafael Nadal se borraron: el estadounidense, número seis de la temporada, llegó a disputar su primer partido, mientras que el español, pese a sus quejas por la superficie elegida, muy rápida y poco equilibrada para su juego, esperó hasta el último momento, antes de que unas pruebas médicas le desaconsejaran competir en su primer Masters por problemas con un ligamento del pie izquierdo. El número dos optó por disculparse ante el público y los organizadores, que agradecieron su atención; No así con el de Las Vegas, que suscitó molestias por haber anunciado repentinamente su retirada, causada por un problema de tobillo. La exigencia del calendario, tanto por el reclamo que los jugadores mejor clasificados suponen para los grandes torneos –principalmente los cuatro grandes y los nueve del circuito Masters Series, aunque también otros en los que influyen poderosamente los contratos publicitarios– y la presión por defender los puntos conseguidos según los resultados del año anterior, se han apuntado como causas. Así, el director de la Copa de Maestros, Brad Drevett, invitó a abrir un debate sobre la estructura y el calendario: “no creo que sea tan simple como decir que si la temporada fuese más corta, los tenistas se desgastarían menos y habría menos lesiones. Toda la familia del tenis debe estudiar el problema del calendario”, afirma. Un problema complejo Los responsables de la asociación de jugadores profesionales (en inglés, ATP) argumentan el menor volumen de torneos en relación con temporadas atrás y la mala administración de los tenistas, inclinados en ocasiones a jugar en lugares que no deben. Sin embargo el mayor perjudicado es el aficionado, privado de ver competir juntos a los mejores jugadores del circuito. Además, la presencia en el Masters se convirtió más en una carrera por eliminación que en un verdadero reto por sumar los puntos necesarios para la clasificación directa. Desde que concluyó el Abierto de Estados Unidos, aún con tres meses y 15 torneos por delante, en ningún otro torneo –ni siquiera los Masters Series– hubo verdadero espectáculo en toda regla. El asunto no es baladí, y como ejemplo está Rafael Nadal: el manacorí, con apenas 19 años, no ha hecho más que empezar en el circuito profesional y ya padece tendinitis en las rodillas. El estadounidense Roddick ha clamado por un régimen de competición racional. Pero aun con el reconocimiento de dictadura mercantil y los evidentes intereses económicos lo cierto es que no se plantea una renegociación del calendario, incluso con la posibilidad de parar de jugar. Los jugadores, dispuestos muchos de ellos a engordar sus ganancias, no están unidos en la causa: es una situación que denuncian periodistas como Javier Martínez, quien denuncia que algunos jugadores “viven al margen de la realidad, muchos de ellos exclusivamente preocupados por encontrar el edén idílico para sus ingresos, consintiéndose después mencionar patrias y banderas, porque sólo se tornan solidarios, si les preguntan, cuando a alguno de sus colegas se le fue la mano en la farmacia”.