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Una célula durmiente y disfrazada

Por MªJesús TorresTiempo de lectura1 min
España28-09-2001

A la juez le dijeron que trabajaban como braceros en el campo, sus vecinos también lo creían; sin embargo, sus manos no lo demostraban. El trabajo en España de los seis argelinos detenidos el pasado martes se centraba más bien en actividades menos lícitas, como la falsificación y la captación de futuros integristas.

Los seis acusados procedían de la región argelina de la Cabilia y tenían sus papeles en regla. Fueron entrenados en Afganistán. Pertenecieron al Grupo Islámico Armado (GIA) y, tras su escisión, al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC), financiado por el terrorista saudí Osama Bin Laden. Formaban en España una célula durmiente, de descanso a la espera de instrucciones, o, como Juan Cotino, director general de la Policía, definió, "un grupo de personas que juega al fútbol y está esperando a que les llame el entrenador". Contribuían a la financiación de la propia organización gracias a la falsificación de tarjetas de crédito. De esta actividad también obtenían sus ingresos y cubrían sus propias necesidades económicas. Además, recaudaban un impuesto revolucionario camuflado entre la contribución religiosa voluntaria llamada zaka y falsificaban documentos que luego servían a los terroristas para sus desplazamientos. Tenían entre sus misiones la captación y formación de nuevos activistas para enviarlos al subaparato de reclutamiento. Para ello se exhibían unos vídeos radicales que mostraban atentados, degollamientos y a futuros suicidas aclamados por extremistas islámicos. Facilitaban material óptico, de comunicación, electrónico e informático al GSPC a Argelia y también material de campaña a Chechenia. Proveían a los integristas de la red europea de casas y pisos en alquiler para ocultarse y también de coches para sus traslados. En los registros se encontraron planos e información relacionada con campos de entrenamientos vinculados a Bin Laden, así como documentos falsos de diversas nacionalidades, abundante material informático de última generación, instrumentos para falsificar billetes de avión, cintas de vídeo y un catálogo de visores nocturnos.