ANÁLISIS DE LA SEMANA
“Formalmente perfecto pero económicamente inútil”
Por Gema Diego
2 min
Economía27-06-2004
La política presupuestaria se ha convertido últimamente en el patio de un colegio. Que si tu bocadillo es más grande, que si has hecho trampa, que si siempre me la quedo yo, que si Pepito tiene enchufe. ¿Cómo repartir una décima de déficit entre 17 comunidades autónomas para que todo el mundo esté contento? Es de prever que los enemigos del beneficiado se quejen, que los amigos se callen o lo defiendan, y que los trepas de turno merodeen alrededor del mantel a ver si caen las sobras. Ha sido todo muy previsible. Un poquito de déficit (una irrisoria décima), una pequeña posibilidad de endeudarse un poco más, que se rifa entre las regiones. A Cataluña se le da casi todo, y Galicia se queda con el resto. Al instante, surgen los vengadores justicieros y el “¿Por qué Cataluña sí y yo no?”. Cataluña tiene la deuda más alta del país, Cataluña es próspera, ¿por qué? ¿Es un premio? ¿Es un pago político? ¿Es el precio por mantenerse en el poder? Si Europa da cuerda, Europa deja incurrir en un déficit del tres por ciento, ¿por qué seguir así? ¿No decían que la justicia es tratar igual a los iguales y distinto a los diferentes? Es cierto que Cataluña se merece algo de déficit para seguir creciendo, pero ¿por qué no dárselo también a otras comunidades que están sufriendo la despoblación, la marcha de sus jóvenes, la falta de empresas, casi el subdesarrollo? ¿No es más necesario fomentar la mentalidad emprendedora en Extremadura y Castilla y León, y el desarrollo de Castilla-La Mancha y Aragón antes que dárselo siempre todo a los mismos, o dárselo solamente a los mismos? Tiene razón Pedro Solbes al afirmar que cuadrar el déficit cero autonomía por autonomía es “formalmente perfecto pero económicamente inútil”, porque a partir de ahora va a tener rebeliones deficitarias por doquier. Algo muy sano, que va a desencorsetar el crecimiento y quizás permita despegar a algunas regiones con un poco de endeudamiento aquí y allá. Pero hay que tener cuidado con los pagos políticos, porque a veces salen caros. Si ocurre esto con una minucia, con una décima presupuestaria, ¿qué no puede pasar cuando las concesiones sean mayores? ¿Qué ocurrirá si le arrancan a Salamanca un pedazo de su historia por unos absurdos rencores de hace 70 años? Por la unidad del Archivo de Salamanca. Para que nada se pierda.
