LA IMAGEN DE LA SEMANA
Las ruedas de las motos
Por Álvaro Abellán
2 min
Opinión20-07-2001
De pequeño me gustaba morder las ruedas de las motos. Mis padres creen que lo hacía porque me gustaban las motos, pero yo no recuerdo eso. Es más, ahora, de mayor, tampoco me gustan. Jamás quise tener una y si alguna estima tengo a los vehículos terrestres de motor, sin duda prefiero la sociabilidad del coche. Por qué mordía las ruedas de los coches es todo un misterio. Como todo lo que rodea al hombre. Como el hombre mismo. Las religiones occidentales dicen que el hombre es persona: único, irrepetible, individual, distinto de todo. Las religiones orientales dicen que el hombre es varios hombres, que vive varias vidas, que forma parte de una conciencia colectiva y que no es distinto de todo, sino parte de todo. Luego están los materialistas, que creen que el hombre (y todo lo demás) es materia o energía pura. Frente a ellos, los idealistas, para quienes lo primero y auténtico es el espíritu puro. Los comunistas: el hombre como parte de la comunidad. Los individualistas: el hombre es individuo y su naturaleza muere en la multitud. Los deterministas -la libertad es una ilusión- y los existencialistas -nada determina la vida del hombre-. Todas las definiciones de hombre de los últimos siglos -dice Romano Guardini- se excluyen entre sí. Y como todas tienen algo de verdad, todas son por sí mismas falsas. El hombre es libre cuando elige bien y es esclavo de sus errores; el hombre es hombre porque tiene cuerpo, pero es hombre porque tiene alma. El hombre es hombre frente al tú -la comunidad- pero es hombre por su yo -el individuo-. El hombre vive, y vive vida en vida de otros. El hombre es paradoja y misterio. Cada hombre de carne y hueso es paradoja y misterio. Los hombres matan y mueren en nombre de la vida. Carlo, romano afincado en Génova, 23 años. Primer muerto del globalizado movimiento antiglobalización. Identificaron su nombre por su número, no de DNI, sino de móvil. Por qué Carlo lanzó un extintor contra un furgón policial, por qué el policía apuntó a la cabeza de Carlo, por qué mordía yo las ruedas de las motos.