EL REDCUADRO
Nos estamos quedando sin rojos
Por Antonio Burgos
2 min
Opinión20-07-2001
En estos días de cumbre de Génova, no me pierdo un telediario. Cómo rejuvenecen las protestas contra la globalización... ¿Te acuerdas cuando corríamos delante de los grises? Nosotros, los de entonces, seguimos siendo los mismos, pero en Génova y contra los países ricos. Ayer salía un tío quemando contenedores que era exactamente igual que uno de la Joven Guardia Roja que había en la Facultad. Y al fondo había una maciza que era la maciza de la ORT de toda la vida, o la tía buena del MCE, que también estaban todas bastante aparentonas. Por eso yo pasaba estas protestas contra la globalización del territorio de Greenspan a los dominios de Greenpeace. Son de interés histórico-artístico y ecológico. Nos estamos quedando sin rojos. Hay okupas, ONG, movimientos alternativos, pero rojos, rojos, lo que se dice rojos, escasísimos. En el mismo telediario del tío de la Joven Guardia Roja dicen que los ecologistas están preocupadísimos, porque en España quedan sólo doscientas cincuenta águilas imperiales. Muchas son, comparadas con los poquísimos rojos que subsisten. Yo tenía mis esperanzas en Marinaleda. Marinaleda era una especie de Doñana del rojerío, como una Cuba sin maracas y sin mojitos y con ocupaciones de fincas y huelgas de hambre. Ya, ay, ni Marinaleda es la reserva utópica de Occidente. El alcalde Sánchez Gordillo ha pasado directamente de Lenin a la comercialización del pimiento del piquillo. Cuando en España había rojos, Gordillo, como está mandando, ocupaba el cortijo del Duque del Infantado y decía eso tan literario de la tierra para quien la trabaja. Lo malo es dar la tierra a los que la trabajan. Pasan estas cosas: los revolucionarios se te meten a jefes de marketing. Antes Gordillo iba al Ministerio de Agricultura para ocuparlo y hacer pintadas. Ahora ha ido para firmar un acuerdo comercial con Arias Cañete. ¿Qué hace un rojo de toda la vida con un señor del Gobierno que encima está casado con una Domecq, firmando un convenio para vender en Carrefour pimientos del piquillo, alcachofas y habas baby? Es una pena: de Marx! y Engels, a Carrefour y a Eroski. Por eso me encantan los rojos por el plan antiguo que corren delante de los grises en Génova. Están en la edad. De aquí a diez años, todos estos están vendiéndole pimientos del piquillo al ministro de Agricultura.
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor