EL CONTRAPUNTO
Gescarteristas
Por Juan Emilio Maíllo
2 min
Opinión20-07-2001
El caso Gescartera ha acabado salpicando, como no podía ser de otra forma, al secretario de Estado de Hacienda, Enrique Giménez-Reyna. Que su hermana presidiera la sociedad, que él tuviera dinero invertido en ella y que ya participara en Sefisur, otra agencia sancionada, no son razones que obligan a presentar una dimisión, pero sí recomiendan hacerlo. Enrique Giménez-Reyna ha acertado con su dimisión. Le ha quitado al asunto trascendencia política y ha dejado el camino libre a que las instituciones del Estado encargadas de estos casos, como la propia Agencia Tributaria que él mismo presidía, desarrollen sus investigaciones con total libertad. Porque hay que investigar. Lo que no se puede hacer ahora es cerrar el caso porque ya tenemos una víctima política. Hace falta saber cómo en una sociedad con 13.000 millones de pesetas de agujero, sólo han aparecido acreedores que reclaman 4.000 millones. Quizá la responsabilidad que se le podía haber exigido al secretario de Estado de Hacienda es la poca diligencia con la que se investigan casos como el que afecta a su hermana. Cómo se permite a un agente sancionado, Antonio Camacho, crear una nueva sociedad en menos de un año de plazo sin haber pagado las multas derivadas de sus actuaciones anteriores. Como la capacidad normativa en estos casos la tiene el Ministerio de Economía, es hora de que Rodrigo Rato explique si pretende hacer algo para evitar estos turbios asuntos, que ya no afectan a la gente cuya única pretensión puede ser ocultar cierto dinero negro, sino a pequeños ahorrados, que confían lo poco que tienen a una agencia presuntamente bienintencionada y bienhechora. Por cierto, ¿Josep Piqué pertenece al mismo Gobierno que el dimitido Enrique Giménez-Reyna? No estaría de más que las mismas autoexigencias que unos se imponen para permitir un correcto desarrollo de las investigaciones, se extendieran por el gabinete que preside José María Aznar.