ANÁLISIS DE LA SEMANA
Pare¬Z¬er o ¬P¬erecer
Por Amalia Casado
2 min
España15-02-2004
Ésta es la historia de la esposa del César, que no sólo tenía que serlo, sino parecerlo. El Partido Socialista no era un partido alternativa al actual partido en el Gobierno. Lo demostraban los constantes conflictos y peleas entre familias, la rebeldía destructiva de Maragall, el contigo y sin ti de José Bono, la trampa de la “equidistancia” de los socialistas vascos. Ni lo era, ni lo parecía: podían haber mantenido las crisis bajo el mantel, ventilarlas donde se debe, solucionarlas con elegancia. Pero prefirieron echar los trastos a la cabeza sin vergüenza alguna delante de las cámaras. El líder –por llamarlo de alguna manera- de los socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, no era un hombre preparado para ser alternativa, y los hechos lo demostraban: incapaz de poner en orden sus filas, de elaborar un programa versátil, de confianza, que reilusionara a militantes, simpatizantes y posibles votantes. Ni era líder, ni tampoco lo parecía: menguado en cada aparición pública, contradicho por sus barones en público, desobedecido o ignorado, Zapatero tenía que competir con sus propios hombres por el protagonismo en el partido. La campaña de imagen ZP –Zapa, Zapatero Presidente o, simplemente, zeta pe- es un maquillaje venido que ni al pelo, perfectamente pensado y que tendrá buenos réditos para el Partido Socialista. Su vocero en las ondas ya lo alaba como agua de mayo, porque, qué duda cabe, el Partido Socialista necesitaba un lavado de cara, una revisión de su look, un buen corte de pelo y renovar su fondo de armario. Convertir a su líder en programa, en mensaje y en protagonista de la campaña electoral era la única salida que a estas alturas el Partido Socialista podía encontrar para afirmar con cierta elegancia de resultados esta campaña electoral. Magistral operación de imagen: si no lo somos, al menos, parezcámoslo. Ésa es la ley de la jungla: pare’Z’er –con ‘Z’, como “Letizia, con “z”- o ‘P’erecer. Está claro: ZP. Sencillo, directo, fácil de recordar: éxito seguro. Un gran golpe de efecto como hacía tiempo que no daba el PSOE. Y luego criticarán a los norteamericanos.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo