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ANÁLISIS DE LA SEMANA

Alzar el vuelo

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía15-02-2004

El hombre siempre ha envidiado a los peces y a los pájaros. Para quitarse esa envidia con respecto a los peces ha aprendido a nadar. Pero volar es más difícil. Si uno agita los brazos y sale corriendo, lo más probable es que se choque con el primer coche que pase por la carretera. Por eso, el hombre ha inventado los aviones. Artefactos en los que montarse para cruzar países, sobrevolar ciudades, dominar desde lo alto el mar y el océano. Los aviones son frágiles. Subirse a uno de ellos es una aventura en toda su definición clásica, aunque los hombres nunca piensan ya, como los griegos y los romanos, que la aventura de volar en avión les pone en contacto directo con el riesgo de morir. Eso ya nunca pasa. Y sin embargo… Sin embargo, un 11 de septiembre de hace pocos años, la rutina volvió a mostrar su lado de aventura, y llevó a algunos hombres hasta la muerte. Y el miedo a la aventura volvió al hombre. Los aviones dejaron de ser artefactos todopoderosos para convertirse en frágiles cacharros. Y llegaron las pérdidas a las aerolíneas. Y la crisis del sector. Y el miedo, sobre todo el miedo a volar, a cumplir ese anhelo de equipararse a un pájaro. Las compañías aéreas se dieron cuenta, con el atentado del 11-S, de que no sólo viven de cuentas, pasajeros, idas y venidas, maletas y equipajes. También viven de sueños, de los sueños de las personas que quieren salir más allá de su pequeño entorno y experimentar con un trocito de libertad. Trataron de solucionar sus pérdidas con medidas y más medidas empresariales. Despidos, reducciones de vuelos. Y tiempo, tiempo, y tiempo de balances negativos. Aún hoy, andan buscando un remedio a través de fusiones. Ayer fueron British Airways e Iberia. Ahora le toca el turno a Air France y KLM. Mientras, en los aeropuertos siguen las huelgas. Sólo se atisba un poco de luz en el incremento de los viajes de alguna que otra compañía en enero. No es por la política empresarial. Son los sueños de la gente, que vuelven a alzar el vuelo.

Fotografía de Gema Diego