APUNTES DE BANQUILLO
Qué mala es la envidia
Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes15-02-2004
Lo único que ha quedado claro después de la semifinal de Copa entre el Sevilla y el Real Madrid, amén de la metedura de pata de Jorge Valdano, es la envidia cicatera que todo el mundo le tiene al que va primero en la Liga y juega la final en el torneo del k.o.. Valdano estuvo fuera de lugar al bajar al vestuario en el descanso del partido y recriminar al árbitro, Iturralde González, la expulsión de Zinedine Zidane en un lance con Pablo Alfaro. El Sevilla se enfadó, con razón, y dio en la diana al reconocer que ese tipo de actuaciones denota “la prepotencia de un club y de un dirigente”. No era nada nuevo, y que el conjunto blanco debería esforzarse más en el campo para demostrar su talento y no tener que arremeter contra el árbitro, también. No es nada nuevo, pero para solucionarlo ya estaba el Comité de Competición, que sancionó a Valdano con 2.000 euros de multa. Además, el director general del club merengue reconoció su error, pidió disculpas y no ha vuelto a abrir la boca desde entonces. ¿Quiénes son ahora los mal educados? El Sevilla es un equipo con suficiente señorío –y un buen equipo– que no debería ponerse el disfraz de víctima y necesitar de la marrullería para demostrar que bien podría estar jugando la final de la Copa del Rey. La excusa de los favoritismos arbitrales –más aún cuando quedó claro que Rafa Guerrero perjudicó al Madrid; la expulsión de Javi Navarro lo fue, otra cosa es que la primera amarilla que vio fuese más dudosa– y de declararse víctima de las tribulaciones y conspiraciones que la prensa futbolera de Madrid, que nadie va a descubrir a estas alturas de la película que no es ni mucho menos imparcial, dice muy poco del trabajo de los dirigentes hispalenses para conseguir que el equipo llegue a Europa exclusivamente por medio de la vía deportiva, y lleva varias temporadas intentándolo –conste también que incluso en ocasiones lo ha podido merecer–. ¿Acaso es una justificación para no reconocer que se podrían haber hecho mejor las cosas? Es bastante posible. El que no merece mayor comentario es el impresentable de Jesús Gil. En cuanto la Justicia le ha devuelto las acciones del Atlético de Madrid –que se le retiraron por sus métodos mafiosos para desviar dinero del Ayuntamiento de Marbella al club rojiblanco, no se olvide, aunque también es cierto que a los interventores judiciales se les fue la mano–, ha tardado bien poco en sacar a relucir su señorío insultando al Real Madrid. Ya podía llevarse bien con las instituciones para que le ayudaran a solucionar la deuda que ha acumulado en sus más de 15 años de presidencia, en lugar de morder la mano que le puede dar de comer. A ver si es el único club que ha recurrido –o recurrirá– a las recalificaciones y venta de terrenos para sanear sus cuentas… el último, que tire la primera piedra.
