ANÁLISIS DE LA SEMANA
Soluciones a la gallega
Por Amalia Casado
2 min
España09-11-2003
El relevo de liderazgo en el Partido Popular ya se ha cobrado la primera batalla interna, con “tablas” como resultado, que quizás era el único posible pero, probablemente, no el más deseable. Queda confirmado que José María Aznar se desvincula de los asuntos internos del PP, un hecho anunciado por él de palabra, representado en el balcón de Génova la noche electoral en la Comunidad de Madrid el 25 de mayo y puesta en práctica cara al público esta semana al no pronunciarse respecto al conflicto desatado por el alcalde de Madrid. Le tocaba Rajoy y sonó la flauta... gallega: ni sí, ni no, ni todo lo contrario. Para Rajoy es posible lo aparentemente imposible: Que la política presupuestaria del PP se base en la austeridad y las ofertas fiscales, pero que eso no contradiga que Ayuntamientos y Comunidades Autónomas gobernados por el PP tomen decisiones opuestas. No es eso lo que de Aznar ha gustado a los españoles, pero siempre es buena hora de hacer las cosas de otra manera.. siempre que funciones y siempre que se ajusten todo lo posible a la realidad de las cosas. Quizás forme parte de la estrategia personal de Mariano Rajoy intentar ¿resolver? así el conflicto. No es conveniente, sin embargo, que le nazcan los enanos, y hay quienes piensan que unos malos resultados de Rajoy en las urnas generales podrían cuestionar su liderazgo y replantear la sucesión: Rodrigo Rato ha criticado la decisión de Gallardón; Josep Piqué, cierto que en plena campaña electoral, ha pedido que Gallardón dé explicaciones a los madrileños. Curioso es que Ana Botella, la esposa de presidente, sea la única en no observar contradicciones al respecto: la boda del Príncipe y la necesidad de poner bonita la ciudad parece justificarlo todo. Las ambiciones personales y personalistas mal encauzadas le jugaron al Partido Popular una mala pasada de 14 años en la negrura de la minoría. Palabra mágica de Aznar era la unidad: unidad de imagen, unidad de mensaje. Un valor en alza y a mantener, siendo precisamente el talón de Aquiles de la oposición socialista, y el eje contra el que el nacionalismo vasco apunta su estrategia de acoso y derribo. La unidad es fidelidad, es fuerza, imprime carácter y transmite seguridad y claridad de objetivos y medios. Es lo que necesitan los ciudadanos, y también lo que premian. Nadie discute lo delicioso de un buen pulpo a la gallega, ni el exotismo de una gaita gallega como la de Hevia. Pero las soluciones a la gallega -sin ánimo de ofender-, mejor para el Club de la Comedia: son “tablas” y ni se gana, ni se pierde, sino todo lo contrario.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo