APUNTES DE BANQUILLO
El dinero del turismo
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes30-10-2003
Lo que parecía una travesía del desierto con la desaparición del iBanesto.com y del ONCE-Eroski, lo que parecía condenar a muchos corredores a competir en el extranjero con unas fichas poco menos que ridículas, la peor crisis que se avecinaba en mucho tiempo, afortunadamente, se ha solventado, y además, ha conseguido reforzar a los equipos que estaban con la soga al cuello. Aunque no es para tirar cohetes, puesto que no se ha logrado mejorar lo que había, sino mantenerlo, todo lo más –los recortes siguen, y llueve sobre mojado: muchos equipos de Primera División se han ido desprendiendo de sus equipos de aficionados–, el panorama es para darse con un canto en los dientes. La búsqueda de un patrocinador, una cuestión aparentemente sencilla por la abundancia –que no lo es tanto– de empresas con un pellizco grande de presupuesto para publicidad y promoción, resulta complicada por los montantes necesarios, que son inversiones a varios años, cuanto más por la falta de cultura: con la exigencia de conseguir victorias, como si no hubiese casi 200 corredores optando a un único premio, o con la aversión a los copatrocinios con empresas que no compiten, e incluso a las fusiones de diferentes estructuras. Para colmo, en algunos casos, los patrocinios no están exentos de críticas. Es el caso del Gobierno balear, que ha destinado seis millones de euros a un equipo que sin duda, va a promocionar la imagen de la región allá por donde pasen. Pues no, resulta que había que invertir en mejorar las condiciones para los deportistas baleares. Aunque sea lógico barrer para casa, ¿no es cierto que la partida responde a los gastos de promoción turística, y no a la promoción deportiva? Lo ideal es tener a alguien de casa –pero, que conste, el único nombre del que pudo haber dependido el proyecto fue Jan Ullrich, y no es mallorquín–, pero en una empresa con proyección internacional, las prioridades son otras. No hay que confundirse. Aun así, se puede plantear, con buen criterio, si el deporte debe ser el destino principal de la promoción turística. Contando que hay sectores –restauración, viajes, alojamientos, ocio…– muy especializados, que podrían recibir partidas menores y ser tanto más eficaces en la promoción, sin necesidad de saltar a la palestra de la opinión pública. ¿Qué habría que decir de los políticos andaluces y cántabros, que patrocinan al fútbol, es decir, a que los propios ciudadanos –y no los que vienen de fuera– hagan turismo? No me parece que promover el turismo en la propia región sea el objetivo. Creo, más bien, que ese reparto es una prebenda para llevarse bien con los clubes, que tratan de cuadrar como sea sus presupuestos con dinero público. Eso sí es vergonzoso. Los futbolistas trabajan mucho menos que los ciclistas, y además, no salen a las carreteras para que la gente los vea, hacen pagar al aficionado para verlos, se arriesgan a que haya energúmenos… Lo demás son pamplinas: el dinero del ciclismo está bien invertido.
