ANÁLISIS DE LA SEMANA
El muro
Por Amalia Casado
2 min
España05-10-2003
Me pregunta mi amiga qué puede pasar: “Si fuera cualquier ciudadano el que hiciera lo que el Gobierno vasco y el PNV iría a la cárcel ¿verdad?” Pues sí, iría a la cárcel. Sólo que con lo que ocurre en ese trozo de España que son las vascongadas hay que andarse con pies, no de plomo –porque de plomo está hecho el lenguaje de los terroristas– sino con pies de pluma. Si en algún espacio geográfico de España se ensaya la corrección política más que en ningún otro es en el País Vasco. Lo que va a pasar no lo sabemos, pero recuerdo lo que una profesora de Ciencias Políticas, Laura Nuño, repetía siempre en sus clases de análisis electoral: con ETA no se podrá acabar si no es de la mano del PNV. Pero han pasado siete años desde entonces, y la vida sigue igual: con el doble discurso peneuvista que dice “Estado libre asociado” mientras piensa “independencia” con el despiadado objeto de confundir y de no perder votos. Manipulación. La mano del PNV acaricia las mejillas del terrorismo sin contemplaciones porque para ellos los fines justifican los medios y punto final.Claro que no negocian mano a mano con el terrorismo, pero lo protegen y no lo van a reconocer, no ya por vergüenza, sino por puro y zafio interés electoral. No quieren formar parte de España: eso está claro. Pero no quieren formar parte de España solamente algunos. El auto del Tribunal Supremo que anula los acuerdos de la Cámara vasca que han impedido la disolución del grupo heredero de Batasuna –Sozialista Abertzaleak– deja muy claro también que todos los actos que se aprueben en el Parlamento Vasco con los votos de este grupo parlamentario hermano de ETA serían nulos de pleno derecho. Y eso significa, como inteligentemente ha apuntado el ministro de Justicia, José María Michavila, que la aprobación de la reforma del Estatuto de Gernika que propone el Plan de Ibarretxe –y que es una verdadera Constitución para un País Vasco independiente– sería nula si se aprobara con el apoyo de Socialista Abertzaleak. Ahí queda eso. Sin el apoyo de los terroristas no hay siquiera mayoría suficiente para aprobar la reforma. Lo que va a pasar no lo sabemos. Pero la poca probabilidad de que salga adelante el Plan Ibarretxe, según Aznar simplemente "cero", y las pocas expectativas de una solución pacífica auguran tiempos difíciles, largos, y un muro, no de piedra como en Cisjordania, pero sí de desentendimiento y de conflicto que sólo se podrá superar con la entrada en política de hombres de encuentro y concordia.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo