ANÁLISIS DE LA SEMANA
Rumbo a la Europa de raíces cristianas
Por Amalia Casado
3 min
España07-09-2003
Cinco citas de aquí en nueve meses con las urnas, una de ellas, para decir sí o no a la Constitución Europea. En Cernobio y a orillas del lago Cómo, el Foro Ambrosetti –una importante consultora de Milán- ha convocado como cada año a importantes líderes para debatir, en esta ocasión, sobre la Unión Europea “UE: Convención e instituciones”, era el título del encuentro. Con el relevo definido y escenificado, José María Aznar ya actúa de telonero en los mítines –como en la presentación de Josep Piqué como candidato número uno del PP a las elecciones catalanas-, pero endereza su barco hacia nuevos horizontes. Siempre se ha comentado la proyección europea de José María Aznar, y quizás, liberado ahora del peso de las encuestas y los resultados electorales, pueda actuar aún más que antes guiado por sus convicciones y principios. Desde luego, y aunque en España no ha sido un debate de primera línea, si las raíces cristianas de Europa se contemplan o no en la Constitución europea no es asunto baladí: es en el año cero cuando comienza verdaderamente la lucha por el derecho de las mujeres a ser reconocidas iguales que los hombres, de los hombres negros a ser considerados como los blancos, y de los pobres como los ricos. Es en el año cero cuando surge la semilla de toda la cultura de la persona y de los derechos humanos por encima de cualquier diferencia arbitraria o discriminatoria. Renegar del origen de lo que Europa ha aportado al mundo es un suicidio histórico. Pues sólo José María Aznar, más Polonia e Irlanda, luchan de momento en la batalla por incluir en la Constitución europea la referencia a las raíces cristianas de Europa. Aznar ha cuidado bien un matiz: que sea una mención meramente cultural, y que no implique modificación en la aconfesionalidad de los Estados, y así lo ha dejado claro en Cernobio. En el escaparate que es este Foro, José María Aznar ha tenido la oportunidad también de vender una vez más las virtudes del Pacto de Estabilidad y el déficit cero practicado en España. Las encuestas llevadas a cabo después de la sucesión han dejado claro que el Partido Popular ofrece más confianza a los españoles en la lucha contra el terrorismo, la seguridad ciudadana, el crecimiento económico y, en fin, los asuntos que en las encuestas del CIS figuran como los que más preocupan a los españoles y que seguirán siendo los puntales de la política de Mariano Rajoy. El legado de Aznar a Mariano Rajoy es un verdadero tesoro: un partido donde hay verdadero espíritu de equipo, donde los problemas internos se resuelven dentro sin aventar la porquería a la opinión pública, donde los más antiguos gozan del respeto que merece la experiencia –a diferencia del caso Alberdi- y en el que lo que se dice se cumple. Como gran artífice de un cambio en la trayectoria de la democracia en España, Aznar podrá explorar y conquistar el espacio europeo. Quizás la aportación de Aznar desde sus convicciones pueda conducir a Europa a los puertos que está llamada a conquistar, empezando por su propia identidad.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo