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ANÁLISIS DE LA SEMANA

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

Fotografía

Por Javier BragadoTiempo de lectura2 min
Sociedad01-07-2001

El sida, esa enfermedad epidémica que se extiende a numerosos países y que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región, parece sobrepasar los límites que le intenta colocar el ser humano. El virus afecta a 36 millones de personas de todo el mundo, algo así como toda la población de España. La situación es más dramática en Bostuana o Zimbabue, donde el 20 por ciento de la población es portadora del VIH, como ha recordado Olusegun Obsanjo, presidente de Nigeria. Por este motivo la ONU organizó una sesión especial sobre el sida en la que acordar cómo afrontar esta enfermedad. Sin embargo, en cada lugar el sida se vive de una manera diferente. No hay más que observar que de los 3.000 participantes en la reunión había 24 jefes de Estado, pero ninguno de los llamados países desarrollados. El propio Koffi Annan, secretario general de las Naciones Unidas, ha reconocido que "la respuesta mundial al sida no ha estado a la altura". España no ha dado el mejor ejemplo al no comprometerse con una cifra de ayuda económica a diferencia de Estados Unidos, que ha dado un paso adelante al permitir la venta de fármacos genéricos en países pobres. La diferencia de las consecuencias de estas enfermedades se revela en otros datos socio-económicos. Por ejemplo, la natalidad en África es muy elevada respecto a los países europeos, donde España marca el último escalón de la natalidad mundial. De hecho, son los inmigrantes los que han conseguido un ascenso de la natalidad, aún insuficiente para mantener una población equilibrada y no envejecida, como la de España. En los países islámicos también se han observado diferencias culturales que han repercutido en la reunión, ya que se han opuesto a la declaración prevista al negarse a incluir explícitamente a los grupos de riesgo. Entre esos potenciales afectados están los drogadictos, cuya adición también se relaciona con el tratamiento y prevención, al igual que el sida. Por este motivo se ha presentado una nueva campaña de prevención contra las Drogas en España. En definitiva, una serie de problemas que no se han sabido atajar a tiempo y cuyas consecuencias se han agravado y se pueden acrecentar por no tomarse en serio con los primeros síntomas, como ha ocurrido en Lérida con la peste porcina o con los incendios forestales que han arrasado la península ibérica en las últimas décadas.

Fotografía de Javier Bragado