ANÁLISIS DE ESPAÑA
Sin plan para Cataluña
Por Alejandro Requeijo
2 min
España10-07-2017
No hace tanto tiempo que las reuniones entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición versaban sobre la cola del paro, la prima de riesgo o el gasto público. Ahora cuando Rajoy y Sánchez se juntan hablan de Cataluña, síntoma inequívoco de lo que preocupa actualmente a nuestros dirigentes, ya sea por la urgencia a la que obliga el independentismo catalán o porque la crisis económica empieza a ser algo amortizado a la hora de marcar agenda en la confrontación política. Sólo el 1,2 por ciento de los españoles considera el secesionismo catalán uno de los grandes problemas del país, según el último barómetro del CIS, dato cuanto menos interesante. La pregunta es qué le parece a Rajoy a juzgar por la tranquilidad con la que parece atender el problema.
Los independentistas ya han fijado la fecha en la que pretenden separarse de España y el modo en el que lo van a llevar a cabo infringiendo deliberadamente todas las leyes del Estado de Derecho. Imposible no recurrir de nuevo al manido símil del atracador que avisa con antelación del asalto a un banco. Asusta por tanto pensar que el Gobierno no tenga un plan de aquí al 1 de octubre. Siendo sinceros, dejar pasar el tiempo es una estrategia marca de la casa que a Rajoy siempre le ha dado resultados. Si tiene un plan, desde luego, lo está disimulando divinamente. Sólo queda el consuelo de pensar que el líder del Ejecutivo sea como esos entrenadores que antes de un partido clave impide que la prensa acceda a los entrenamientos y esconde con celo su alineación.
En esto Sánchez propone una solución política, aunque sin precisar cuál. Una solución política pretendió ser el Estatut, por ejemplo. Algunos hoy todavía describen aquella sentencia del Constitucional como los vientos que generaron estos lodos. Sánchez y muchos otros olvidan que el día que los catalanes fueron llamados a las urnas (¡las urnas!) para refrendar el Estatut, apenas acudió un 48 por ciento del censo. Ni la mitad. Cuando se les preguntó por la Constitución, la participación estuvo entre el 66 por ciento en Lleida y el 72 por ciento en Gerona. Esos son los datos. Una solución política también pretende ser la España confederal o la nación plurinacional, penúltimo equilibrio sanchista. Como si España no fuese ya de facto un estado confederal o como si Puigdemont, Junqueras o la CUP aceptarían hoy sentarse a negociar otra cosa que no sea la ruptura. Tan peligroso es que un dirigente no tenga ningún plan como que sea un ingenuo. Lo que para el PSOE podría ser una solución, para el soberanismo sería sólo otro punto de partida hacia su único objetivo.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio