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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Arroz con habichuelas

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad17-02-2016

Nos suena como un mantra monótono y pesado: todavía hay 800 millones de personas que pasan hambre. Y, mientras esos lejanos desconocidos lo pasan, nosotros pasamos página, como si estuviésemos ante un titular más de los muchos que llenan el buche del vómito de informaciones cotidianas y no entendiésemos que nos jugamos el futuro. 800 millones de personas pasan hambre. Muchísimos son niños.

Lo peor: hay comida para todos pero todos no pueden comer. Toneladas de alimentos se pudren en los campos y en los almacenes para encarecer los precios de los productos (eso sin hablar de lo mal pagados que están los productores) y millones de raciones acaban en la basura del desmedido consumo de Occidente. Muchos pobres buscan en la basura y comen de la mierda de los demás. Muchos pobres comen habichuelas y arroz a diario. Muchos son tan pobres que no comen y, en la desesperación, los críos se llevan puñados de arena a la boca. Necesitan sentir que comen algo.

Con los 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo pasamos página sin pasarnos un pañuelo por el lagrimal
Con los 800 millones de personas que pasan hambre en el mundo pasamos página sin pasarnos un pañuelo por el lagrimal. Nos dan pena, cierto, pero no movemos un dedo (el hambre tiene solución con voluntad política y sensibilidad humana), ni nos queremos enterar de que muchos de quienes no comen no se acuerdan qué ingirieron la última vez que pudieron hacerlo.

Quizás, lo de aquel día perdido, fue arroz con habichuelas, una receta que tampoco es la solución. Ni en las altas cocinas ni en las de las familias con pucheros vacíos. Pues, por ejemplo, para el desarrollo intelectual de los niños es necesario que el plato diario tenga ciertos nutrientes. No sólo para que los huesos crezcan fuertes y sanos, sino para que, si un día se ven en la tesitura de tomar decisiones, puedan tener la capacidad para hacerlo de forma correcta.  

Por todo ello, sin ahondar en los auténticos dramas humanos que esconde la cifra y sus circunstancias, un año más la ong católica Manos Unidas denuncia que hay que plantarle cara al hambre como es debido. Para empezar, en vez de tanto golpe de pecho, a los católicos nos debería costar menos reducir la dieta o dejar de comer carne en este tiempo de Cuaresma. Habría que probar, y en vez de un buen plato de potaje tomar una simple mezcla de arroz con habichuelas, pues 800 millones de personas pasan hambre.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo