ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Qué tragedia, ya si eso... te ayudamos
Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional23-11-2015
El ser humano es así. Posee la capacidad de consternarse y de empatizar al máximo con quien sufre una gran tragedia. Del mismo modo, le gustan las buenas intenciones y mostrarse dispuesto a ayudar a sus amigos siempre que sea necesario.
Sin embargo, también es verdad que, en la mayoría de las ocasiones, la efervescencia del inicio se va convirtiendo en una indiferencia motivada por el paso del tiempo y por los quehaceres diarios. En las relaciones internacionales también ocurre algo parecido (sí, quienes las gestionan también son personas).
El ejemplo más reciente se encuentra en los ataques terroristas del 13 de noviembre en París. Los líderes políticos se volcaron ante lo ocurrido y lanzaron numerosos mensajes de apoyo. Aun así, a medida que iban transcurriendo los días, la pasión inicial iba dejando paso a la realidad cotidiana y a los intereses propios de cada Estado.
El Gobierno francés ha recibido muy buenas palabras y sus aliados en la Unión Europea afirman que están dispuestos a dar apoyo, tal y como recogen los tratados que tan pomposamente se firman. Pero, como dice el refrán, del dicho al hecho hay un trecho. A la hora de la verdad, los asuntos internos se anteponen a los exteriores, por muy graves que estos sean.
Mirarse al ombligo no solo dificulta la reacción conjunta a posteriori, sino que también afecta al trabajo que debe hacerse a priori. En un asunto tan espinoso como el terrorismo islamista siempre hay que estar alerta, y la colaboración entre países es fundamental para reducir el riesgo de sufrir atentados.
La seguridad absoluta es una utopía, pero una fluida y honesta cooperación intracomunitaria es indispensable para prevenir ataques. Asimismo, la unidad de reacción genera ánimo y da confianza a quienes sufren adversidad, al tiempo que hace temer al enemigo.
Lamentablemente, queda mucho camino por recorrer. Esta es de una las mayores debilidades de la Unión Europea, que es gigante económicamente, pero diminuta política y diplomáticamente.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD