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SIN CONCESIONES

El fin no es votar

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión07-10-2014

El concepto de democracia está sobrevalorado. Este es el problema. Después de casi cuatro décadas, un amplio sector de la población parece olvidar lo que realmente entraña un sistema democrático con mayúsculas. La democracia real no es esa que acampa en las plazas de las grandes ciudades ni que convoca manifestaciones antisistema frente a las principales instituciones del Estado. La verdadera democracia va mucho más allá del mero hecho de votar. Introducir la papeleta en la urna cada cuatro o cada cinco años es sólo el primer paso de una democracia, el elemento indispensable para que los ciudadanos depositen su futuro en manos de unos representantes elegidos entre todos y para todos. Pero el fin último de la democracia no es que la gente vote. Votar es sólo un medio para todo lo demás. En Cataluña han alterado el orden de los productos sin darse cuenta de que, en este caso, el resultado de la operación puede ser desastroso. Votar es fantástico, sí. Pero más importante que votar es saber lo que se vota. Una vez más surge el conflicto entre derechos y deberes, entre el derecho al sufragio y el deber de elegir con responsabilidad. Lo primero lo quiere todo el mundo pero de lo segundo nadie habla y nadie quiere saber. Porque por encima de poder votar en el referéndum independentista que Artur Mas ha convocado para el 9 de noviembre en Cataluña está lo que se va a votar. Más allá de si la consulta ciudadana es legal o es inconstitucional, el debate que debería estar planteando la Generalitat es el del "sí" o el "no" a la independencia. Artur Mas esquiva el fondo de la cuestión porque sabe que tiene perdida la batalla de la razón y los argumentos. Por eso ha declarado una guerra de sentimientos, donde los catalanes no independentistas son excluidos socialmente y arrinconados en la opinión pública. La Generalitat quiere una marea de ilusión por la secesión para que los millones de ciudadanos que quieren seguir unidos a España desistan de pensar así y sucumban al tsunami nacionalista. Artur Mas se enfrenta a La Moncloa con la amenaza del referéndum ilegal para hacerse la víctima ante la Constitución y la Justicia. Intenta aparentar que el anhelo de independencia es inánime y sólo falta votar. Así es como está manipulando a muchos catalanes, que dicen que votarían "No" el 9-N pero a la vez expresan un hastío hacia La Moncloa por no votar acudir a las urnas. ¿Para qué quieren votar si en el fondo desean lo que ya tienen? Votar no resuelve nada. Votar no hace más prósperas a las naciones. Votar no saca de una crisis. Votar no pone fin a un desafío. Todo lo contrario. En este caso, votar acrecienta el pulso al Estado de Derecho cuando lo que sustenta una democracia es precisamente el cumplimiento de la ley, las libertades, la igualdad y la Justicia. Hay países como Venezuela donde votan cada seis años pero entre medias el Gobierno impone de forma autoritaria sus ideas. Ahí están las recientes protestas en las calles que fueron aplacadas a golpe de pistola y de largas penas de prisión. Para eso no hace falta votar. Lo primordial del sufragio es por qué y para qué se acude a las urnas. En Cataluña, Artur Mas no quiere hablar de ello porque tendría que explicar la soledad política, económica y diplomática en la que quedaría el nuevo país. Fuera de la Unión Europea, sin moneda comunitaria, con una deuda imposible de pagar, sin dinero para las pensiones y los parados que ahora paga La Moncloa, sin liquidez para las facturas pendientes que desde hace dos años abona Cristóbal Montoro, con el Barça fuera de la Liga y de la Champions, sin Messi y sin Neymar, sin multinacionales, sin grandes bancos ni industrias... Esto es lo que realmente tendría que votar quienes exigen una democracia que, por cierto, ya tienen gracias a la Constitución que se quieren cargar.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito