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ANÁLISIS DE ESPAÑA

La regeneración no era esto

Fotografía  (©foto: )

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España01-09-2014

La reforma electoral no era esto señor Rajoy. Como la reforma de la Constitución no era aquel apaño que hicieron con el PSOE en dos días para contentar a Bruselas. No es ya que el presidente del Gobierno vaya a incumplir otro compromiso personal. "No habrá reforma electoral sólo con los votos del PP", dijo hace unos meses. Van ya tantos zarandeos a la credibilidad que a estas alturas uno ni se molesta en indignarse. Pero es un suma y sigue que va calando en esa sociedad que desde hace mucho tiempo empezó a dar la espalda a los dos grandes partidos. Y ahora la manera que tiene el PP de combatir ese desencanto es hacer un apaño que tiene como único objetivo seguir agarrando el poder en aquellos lugares en los que hay riesgo de perderlo. No nos engañemos, esto no va de más democracia. Ni es regeneración, ni es transparencia ni nada de lo que están alegando los populares para hacer uso de su mayoría absoluta para cambiar el sistema de elección de alcaldes. Va de asegurarse municipios importantes que ahora tienen en riesgo por el posible pacto de la amalgama de partidos que han surgido al calor del descontento con el bipartidismo, principalmente Podemos. Todos ellos junto al PSOE, claro. Si al PP le importase la democracia, como presume, le soliviantaría pensar que con su reforma estará facilitando que Bildu gobierne en municipios vascos y navarros. Puede que no sean muchos, o sí, quién sabe. Pero con que sólo hubiese uno ya bastaría para frenar esta iniciativa. Al menos esos eran los argumentos de antes del PP. Cuando pactaba para desalojar a los abertzales del poder. ¿Qué le dice ahora el PP a sus votantes en esos lugares donde está dispuesto a entregar el poder a los que antes acusaba servir a los asesinos? ¿Qué es su causa comparada con perder Sevilla o Madrid? Algo parecido sucedería en municipios de Cataluña con ERC o CiU. La reforma que pretende Rajoy supone incluso un cambio en nuestro sistema de representación desde la Transición (otra cosa que les importa poco cuando es su sillón lo que está en juego). En España se vota a personas que conforman un parlamento y es a través de ahí desde donde se elige a los máximos representantes. Ellos dicen, “¿cómo un partido que ha sacado menos votos puede llegar a gobernar?”. Por la misma razón que se puede perder un partido aunque tengas mayor posesión de balón. Porque para ganar un partido, además necesitas marcar más goles que el rival. Me explico: El PP está sólo en la derecha, pero en la izquierda hay muchas sensibilidades. Algunas muy dispares, pero generalmente aceptan aliarse para evitar que gobierne la derecha. Si lo que se mide son los votos, cuando el PP no logra mayoría absoluta es porque hay una mayoría de votantes que no quiere que gobierne el PP. Y por eso otorga su confianza a otras opciones que pueden pactar y formar un gobierno alternativo. Y eso es igual de legítimo. Si luego a esos votantes no les gustan las alianzas que hacen sus representantes tienen las siguientes elecciones para retirar o mantener esa confianza. En eso consiste la democracia y no en este apaño que pretende el PP. Una medida caciquil que no transmite regeneración, sino todo lo contrario.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio