IMPRESIONES
¡Humillados!
Por Álvaro Abellán
3 min
Opinión15-07-2014
El partido de España contra Holanda (1-5) me dejó muy mal sabor de boca. Sin embargo, peor me sentó comprobar que prácticamente toda la prensa española –desde la escrita hasta los informativos de televisión– interpretó una derrota deportiva en estos términos: «España» ha sufrido una «humillación» por mano de «Holanda». El partido entre Brasil y Alemania (1-7) escribió una de las páginas más penosas del fútbol brasileño, pero al oír hablar de la «humillación» a la que «Alemania» ha sometido a «Brasil» me pareció mucho más triste como ejemplo de la pobreza espiritual del periodismo. «Humillar» significa «herir la dignidad de alguien». Yo no sé en qué medida perder un partido de fútbol lesiona la dignidad de un jugador, un equipo o, incluso, un país. Es verdad que Hitler o Stalin así lo pensaban, pero creí que aquello de identificar el éxito deportivo con la dignidad de una nación –lo cual tenía también que ver con la raza, por supuesto– era cosa de otra época. También es verdad que «sentirse humillado» significa también sentirse «herido en el amor propio» y, sin duda, mucha gente se ha sentido herida en su amor propio cuando su selección ha recibido una goleada. Otra cosa bien distinta es que alimentar ese sentimiento sea sano. Porque aprender a perder significa aprender a que ser derrotado no es ninguna humillación. Aprender a perder significa diferenciar entre perder a un juego –cosa que suele ocurrirle mucho a casi todo el mundo– y ser herido en el amor propio –cosa que sólo les pasa a los acomplejados–. Esta falta de sensibilidad y de espíritu deportivo parece ir acompañada de una incapacidad para prever y valorar las consecuencias de las propias acciones. Esos mismos medios de comunicación ponían, apenas horas después, el grito en el cielo cuando la derrota de Brasil –esa humillación nacional– provocó disturbios e incidentes que acabaron con un fallecido. Es casi como lanzar la piedra y esconder la mano; o, mejor, lanzar la piedra y olvidar que la has lanzado. Si los medios de comunicación generan un clima en el que perder un partido de fútbol es una humillación nacional terrible que merece la pena acaparar todas las portadas, empezar todos los informativos y captar todas las atenciones como si fuera lo más relevante en la historia de los últimos 100 años de un país, no debería extrañarles que la cosa acabe en violencia. Porque humillar a alguien es ejercer violencia sobre su dignidad. Y si los medios de comunicación nos venden que los holandeses nos han humillado, será normal que pensemos «que se preparen los holandeses». Porque cuando uno cree herida su dignidad, se defiende a golpes, como es de ley. La cobertura periodística del mundial, en este sentido, ha sido superficial, emotivista y pancartera. Si quieren, porque son así de infantiles, irresponsables o equivocados, que sigan hablando de «humillaciones», pero luego, por favor, que tengan la vergüenza de no extrañarse de los actos violentos de quienes se piensan humillados. PD: Aplíquese la misma receta cuando los medios de comunicación hablan de política… y se extrañan de que aparezcan fenómenos como Podemos.