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ANÁLISIS DE CULTURA

Hadas que fuman

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura25-06-2014

No entiendo a los que dicen que serían incapaces de escribir un libro. Se podría redactar una novela sobre cualquier cosa, sobre cualquier persona. Esa anciana con huesos consumidos cubiertos por un rayo de vida que solo algunos tienen. De las que te encuentras en una cafetería, que te admite sin pudor que se fuma una cajetilla y media de tabaco al día, y que no le hace daño. Que peor es la gente que no tiene nada para comer. Porque no se traga el humo, dice. Tan real como mágica. Porque las hadas también fuman. Se podría escribir una novela sobre esa señora que te atiende cada semana en la gasolinera. Su rostro varía entre la sonrisa eterna y el ceño fruncido. Más de lo segundo, y de ahí esa arruga tan fea que marca las vidas tristes y agarradas a lo oscuro. Mientras me atiende piensa en esa tumbona, más en Benidorm que en las Bahamas, pero no le importa porque menos es nada. O quizás piense que con los 1.000 euros que gana al mes no tiene dinero para darse un capricho. O simplemente no es feliz. O aquel mendigo que veía cada mañana en ese hueco debajo del puente desde el coche aclimatado en la M-30. Al llegar al atasco mi mirada no podía evitar clavarse en esa manta raída que a duras penas le tapaba el cuerpo engañado por los taninos. A los dos años de cruzar mi mirada con su hastío desapareció. Se podría escribir un libro sobre la vida de ese señor, al que la imaginación deja recuerdos tan duros como el humor del día. Es fácil escribir una novela cuando se observa más que se mira. Ese conglomerado de distintas experiencias es el que desprende el argumento la obra menos pensada. Esa mezcla de odio, poder, pobreza, agonía, música. El ruido del silencio deja de atronar las cabezas cuando la calle deja memoria. Es lo que Ana María Matute dejó como legado en sus páginas, manchadas a veces de ausencia y depresión, pero es que el realismo social deja aparentes vacíos. No teman, en realidad están repletos de contenido. Sólo hay que dejarlos ver.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press