Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ESPAÑA

Establishment Blues

Fotografía  (©foto: )

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España23-06-2014

‎¿Por qué el Rey tiene que leer sus discursos?‎ Aborda temas demasiado serios, cada palabra está medida, incluso con el Gobierno. No puede haber lugar a la improvisación, a un posible desliz, dicen. Pero ¿qué hay más serio y eficaz que mirar a los ojos de quien te está escuchando? ¿Interpelar de manera directa a quien quieres convencer? ¿Quién es el Arriola de turno de la Casa Real que se lo impide? Esto, que no deja de ser un detalle dentro de las labores de un jefe de Estado, tiene su importancia. Y la tiene porque el reinado de Felipe VI será un reinado de gestos. Poco más margen de maniobra tiene el Rey hoy día que el de aglutinar voluntades en torno a una legitimidad que se tendrá que construir dando ejemplo. De sensibilidad, de honradez, de preparación, de carisma, de conocimiento de los temas... y en eso, los gestos son importantes. Además de serlo parecerlo. Por ahí fue precisamente por donde empezó a torcerse el reinado de Juan Carlos. Pese a todo, nadie podrá decir que el primer discurso de Felipe VI fue malo. Pero le faltó algo. Rebosaba lógica, pero le faltó llegar al corazón. Hubo demasiado párrafo copiado y pegado de la plantilla de los discursos de Navidad de su padre. Es cierto que la Corona no puede despegarse de los principios que ha defendido siempre. Pero, por entendernos y salvando las distancias, le faltó un poco de efecto Obama. Mensajes que lleguen no sólo a la razón, sino a las entrañas. Sobra ese mantra de establishmen blues decadente del sistema. ‎No se trata de cambiar la letra, sino la música. No se trata de decirle a la gente lo que quiera oír. Para eso ya está el Gobierno con sus ruedas de prensa y su neolengua. Felipe VI no bajará el paro. No parará los desahucios. Seguramente no evitará que ERC gane las elecciones en Cataluña con la intención de declarar una independencia unilateral. Aunque hay quien, como Mas, hasta le pide que se fume la Constitución en su primer día. Su papel es otro. El suyo es un plano simbólico, lo que no quiere decir que sea menor. Y en ese plano ha dado sus primeros pasos firmes. Primero reuniéndose con las víctimas del terrorismo, la lucha más importante que libró España para defender su democracia tras la muerte del dictador. Va a visitar Cataluña y pronto ira a ver al Papa, con quien guarda no pocas similitudes. El Papa también es Jefe de un Estado, pero no tiene poderes ejecutivos más allá de su diminuto país. Desde que la religión pasó a formar parte de lo privado, los papas dejaron de decidir gobiernos a jugar un papel más de referencia espiritual y moral. Pero hasta para eso hay estilos y el del Papa Francisco es muy diferente al de su antecesor, por ejemplo. No ha cambiado nada la letra, pero sí ha cambiado y mucho la música. Con ello ha conseguido cambiar la percepción que muchos tenían de la Iglesia. Los gestos son importantes.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio