ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Lo de Iraq se veía venir
Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional18-06-2014
Estados Unidos asumió un riesgo cuando decidió abandonar Iraq. Ahora, muy pocos años después de la retirada de tropas, tiene un problema. Algo que no tendría que sorprender a la Casa Blanca y para lo que debería tener planes de respuesta, porque, sinceramente, este problema era de esperar. Es cierto que los estadounidenses han contribuido a la democratización y a la estabilización de Iraq. Sin embargo, este es un proceso que debe ser constante, y más aún en un país donde las amenazas son muchas. Estados Unidos, después de invertir miles de millones y de perder a miles de sus soldados, apostó por ceder el testigo político a las autoridades locales y esperar acontecimientos. La postura que adoptó Barack Obama es entendible por el elevado coste económico, militar, político y social que supone mantener tanto tiempo una alta presencia en Iraq y Afganistán, donde también se están desarrollando planes de retirada para hacer lo mismo que en territorio iraquí. Ahora, Obama tiene que decidir si se mantiene fuera de Iraq o si, por el contrario, apoya militarmente a las autoridades locales. Motivos no faltan, porque el Estado Islámico de Iraq y el Levante ya controla ciudades iraquíes y otros puntos del país. Para lograrlo, no duda en utilizar ataques terroristas y la violencia incluso contra otros musulmanes que no son tan radicales como ellos. Mientras tanto, el Gobierno y el Ejército intentan aplacar el avance islamista, pero la tarea es ardua y crece el riesgo de una guerra abierta. Dadas las circunstancias y la experiencia adquirida, lo más lógico es que Estados Unidos ayude al Gobierno iraquí a combatir a los islamistas, pero sin implicarse tanto como lo hizo anteriormente. Medios no le faltan, aviones no tripulados, ataques aéreos y desde larga distancia, espionaje... Habrá que ver si estas medidas son suficientes para minimizar la amenaza del Estado Islámico de Iraq y el Levante. Si no lo son, la Casa Blanca tendrá un quebradero de cabeza: volver a implicarse a fondo, o tirar por la borda más de 10 años de trabajo en Iraq y arriesgarse a que una zona tan sensible se desestabilice y suponga una amenaza mayor.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD