ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Europeas
Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad21-05-2014
Dicen que nos jugamos mucho en las elecciones europeas; que en el Parlamento Europeo es donde realmente se cuece el bacalao y que las políticas comunitarias nos afectan en el día a día. Pero parece que el clima social no es tan propicio como para que las cifras de participación se disparen el 25 de mayo; ni que los quesitos del hemiciclo comunitario se repartan entre pocos (la fragmentación no es buena amiga del consenso); o que al día siguiente los ciudadanos tengamos la vida resuelta. Más bien nos sentiremos como el día de después del sorteo de la lotería de Navidad: sin ilusión, con menos dinero y con cara de tontos. Pero, además, en el caso de las llamadas a las urnas en general, y de las elecciones europeas en particular, la sensación será como cuando uno hace zapping constantemente y no encuentra nada potable que ver. Atrás quedarán momentos como en los que desde el PSOE se defendiese la Europa de las mujeres como si en este aspecto los socialistas fuesen inmaculados y esos otros en los que el PP siguiese culpando a la herencia de Zapatero del fin del mundo. Es lo que tiene la política, el arte de vender palabrería a unos millones de almas que su papeleta avalarán que fulano o mengana ganen su corralito de poder. Pero ojo, que renegar de la política que se hace no significa que haya que dejar de apostar por ella como la solución más viable. Piensen en aquella teoría del mal menor y voten. Hay cosas peores. Y esta, a veces, puede ayudar a mejorar.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo