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IMPRESIONES

‘Tú y yo’, de Bertolucci

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión10-10-2013

Bernardo Bertolucci, de 73 años y postrado en una silla de ruedas, decidió rodar una película más. Llevaba 10 sin hacerlo y escogió como inspiración la novela Tú y yo (Niccolò Ammaniti, Anagrama, 2012) protagonizada por un adolescente y su hermana mayor. ¿Qué le lleva a este anciano a explorar el confuso mundo interior de un chico de 14 años? Sabemos que la novela le fascinó. Sabemos que, a sus dificultosos 73, conectó de nuevo con los anhelos, las decepciones, las luchas y los sueños de los jóvenes. Sabemos que en ellos re-encuentra su vitalidad, su curiosidad y, en definitiva, su apuesta por la vida, a pesar de todo. La película esconde tan hondo el drama interior de los personajes que se deja ver con demasiada facilidad. El guión demuestra mucho oficio para entregarnos cada dato en su momento y el diálogo no roba los contenidos que podemos comprender por el comportamiento de cada personaje. Es una historia muy bien contada, aunque apenas haya historia que contar. Casi todo pasa por dentro. Debo confesar que siempre esperé que en cualquier momento ocurriera algo más grave. Pero no es demérito de la película, sino deformación de un espectador muy siglo XXI. Lo que ocurre es discreto, aunque grave y, a un tiempo, terriblemente habitual. Si comparto hoy esta película contigo no es por su calidad cinematográfica, que la tiene. Tampoco es que porque revele algo nuevo, original o nunca visto. Eso no sería verdad. En todo caso, la obra no lo necesita. Funciona muy bien tal y como está. Si comparto esta película contigo es porque la película cumple con el título. Del “yo”, que es un infierno, los protagonistas pasan al “tú” y se abren al hermoso terreno del “nosotros”. A un tiempo, 73 años son demasiados como para que Bertolucci confunda el “nosotros” con el cielo. Para algunos, eso limita el alcance del canto a la vida que supone esta película. Para mí, sin embargo, es signo de madurez. Nos exige preguntarnos por Aquel que nos promete un encuentro y no defrauda. Aquel con quien el “nosotros” sí puede llamarse Cielo.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach