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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Problemas reales

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España19-11-2012

¿Tiene España un problema con los nacionalismos? La respuesta parece clara: sí. Pero, ¿es real ese problema atendiendo a la lógica de mayorías y minorías que se sustenta el sistema democrático? Entonces la respuesta ya no es tan clara. Me explico. La suma de los votos de partidos que se reconocen nacionalistas nunca ha alcanzado en España ni el 10 por ciento del voto a nivel nacional. Y su evolución tampoco ha experimentado un aumento significativo en los últimos años. En las elecciones generales de 2004 la suma de votos de CiU, ERC, PNV y BNG representó el 8,19 por ciento. Cuatro años después la cosecha de esos mismos partidos bajó a un 6,21 por ciento. En los últimos comicios, hace apenas un año, volvió a subir al 8,67 por ciento (en gran parte gracias a la fuerte entrada de Amaiur con 333.000 votos). Los nacionalismos periféricos en España han jugado siempre en valores similares desde 1982. Si además hacemos hincapié en la diferencia entre nacionalistas e independentistas, el porcentaje que quiere dejar de formar parte de España se reduce aún más. Imaginen un grupo de diez personas que quieren decidir un sitio para cenar y nueve están pendientes de lo que exija uno de ellos, que además no lo tiene del todo claro. Resultaría absurdo, desesperante y desproporcionado. Así es demasiadas veces el debate político español en esta cuestión. Ahora es Cataluña la que atrae todos los focos. Su presidente habla abiertamente de independencia. El último apoyo a CiU fue de poco más de un millón de votos. Es una cifra considerable, pero ¿suficiente para embarcar en ese desafió a toda una comunidad de siete millones de habitantes? ¿Recuerdan como acabó el referendum sobre el Estatut catalán? España tiene otros problemas quizá de igual o más calado a largo plazo, aunque menos ruidosos. Ahí está la abstención. En 2011 fue un 28,31 por ciento el que se quedó en casa, dos puntos más que en 2008. Cuatro puntos más que en 2004. Por desgracia, el número de gente que no ve en la política una posible solución a sus verdaderas preocupaciones sí que es un valor al alza en las últimas elecciones.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio