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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Derechos torcidos

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura1 min
Sociedad21-11-2012

La gente está harta. Mucho. Lo de apretarse el cinturón ya no se lleva. Ahora impera el estrangulamiento por asfixia. La desesperación va en aumento. Cada vez más personas lo pasan peor. No ven salida. No encuentran soluciones. Desaliento. Tristeza. Desolación. Paro. Desahucios. Incertidumbre. Protestas. Manifestaciones. Huelgas. Sobran los motivos. Pero hay una carencia desorbitada de coherencia y sentido común. Ahí está el derecho de no acudir a tabajar. Pero también está el de hacerlo sin miedo, al mismo nivel que el de no hacerlo por temor a represalias. De todo hubo en la huelga del 14-N. Gente que acudió a trabajar en respuesta a la responsabilidad de terminar la tarea aunque se sintiese un auténtico esquirol. Gente que hizo su jornada porque no podría permitirse dejar de cobrar el sueldo de un día. Y todo lo contrario: románticos de bolsillo vacío que por principios decidieron no claudicar por el tan necesario dinero. Pero sobre lo que habría que reflexionar es sobre los principios vacíos de quienes predican sindicalismo y se toman el día libre para aprovechar a ir a la peluquería o salir con los amigos cuando la huelga, además de trabajo, también se organizó para dejar de consumir durante un día. Y más: los responsables sindicalistas que presumen de luchar por las igualdades y libertades de todos y todas se suben al escenario sin dejar paso en lo más alto de la lucha obrera a una mujer... ¡Ah! Que eso es otro día... Por eso hay derechos y derechos, pero estarán torcidos si no los usamos de forma recta.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo