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ROJO SOBRE GRIS

Había una vez un circo

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión19-11-2012

Había una vez un circo que alegraba siempre el corazón. Y ya. A mí me bastaría con eso para estar un día callada, escuchando la voz que habla en el silencio. El corazón es más que un trocito de carne y más que un órgano vital. El corazón, decía uno, es el lugar más íntimo de uno mismo donde está todo lo que es. Es minúsculo e invisible. Es el mundo más pequeño pero el más decisivo. Lo que no sucede ahí no estoy segura de que ocurra de verdad. Ese corazón también bombea, y su impulso tiene un nombre: amor. Decía hoy mi cura favorito que las realidades importantes, las grandes de verdad, hay que explicarlas de forma poética, porque no hay otra manera de hacerlo. Y hablaba del amor. "El amor no es las cosas que hacemos. Ciertamente, genera actividad, pero el amor no consiste en la actividad" -nos ha dicho-: "El amor es calor. El amor es peso. Es el peso de tu presencia y la presencia de tu calor. Es el peso de tu entrega y el calor de tu presencia. Los santos dan amor: sea eficaz o no sea eficaz. El amor es inútil". Había una vez un circo que alegraba siempre el corazón. Era un circo pero era un colegio al que fuimos en familia, en el coche de papá. En él aprendí que Don Pepito y Don José son el mismo nombre, que a mi padre le llamaban "pepe" algunos amigos, y que una cáscara de nuez puede flotar en el agua. Aprendí que "Achís" y "Achús" son lo mismo, que los dos significan "Jesús". Aún hoy he descubierto algo nuevo: que no era "turuleta" la famosa gallina, sino "turuleca" -que sí es lo mismo que "turulata"-. Pero sobre todo aprendí cómo se dice "bien", que "bien" hay que gritarlo sin timideces ni titubeos; y no con la garganta sino desde más adentro: desde donde se llora, desde donde se ríe, desde donde se ama. Porque con él aprendimos cómo salen las cosas cuando se hacen desde el corazón, Rojo sobre gris a Miliki, el único payaso de mi vida: el que revolucionó ese corazón llamado circo para convertirlo en el circo de la alegría, en el circo del sol.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo