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SIN CONCESIONES

Vía libre para Rajoy

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión22-10-2012

Quienes critican los recortes tendrán que cambiar de estrategia. Quienes arremeten contra la austeridad deberían tomar nota de Alberto Núñez Feijóo. El presidente de la Xunta fue el primer político en España que apostó por el ahorro, la prudencia y la disminución del gasto público para salir de la crisis. Corría el año 2009, cuando la economía caía en picado, pero también cuando el número de parados era la mitad. Feijóo parecía un visionario y ahora se ha confirmado como precursor. Aquella receta ha permitido que Galicia atraviese una situación menos mala que el resto de las comunidades. Es de las pocas que no ha tenido que acogerse ni al Plan de Pago a Proveedores ni al Fondo de Liquidez Autonómico. No necesita ayuda del Gobierno central, ni para pagar sus facturas pendientes ni para pagar su deuda financiera. Constituye un ejemplo de buena gestión en tiempos de crisis y los ciudadanos gallegos han sabido reconocerlo con las elecciones autonómicas del domingo. Feijóo ha ampliado la mayoría absoluta que ya tenía con tres escaños más. Sin embargo, no debe confiarse. Su respaldo retrocede casi un 1% y pierde 135.000 votos. Feijóo está contento, muy contento, porque tiene cuatro años por delante para arreglar del todo la economía gallega. Dentro del Partido Popular, sus propios compañeros comienzan a señalarle como posible sucesor de Mariano Rajoy. Pero esa es otra historia en la que todavía quedan muchas páginas por escribir. La victoria de Feijóo afianza, precisamente, el futuro de Rajoy en La Moncloa. El Partido Popular revalida la confianza en un territorio clave a pesar de los enormes recortes que está aplicando el Gobierno de España. Cuando Feijóo anunció hace dos meses el adelanto de los comicios, parecía un suicidio. Entraba en vigor la subida del IVA, acababa de aplicarse el copago farmacéutico y el desempleo crecía de decenas de miles de personas en decenas de miles. Negro panorama. Pero todo eso no le ha perjudicado. Con la mayoría absoluta en el bolsillo, Rajoy se quita de encima el examen electoral más difícil que tenía hasta 2014. No habrá más plebiscitos en las urnas hasta las europeas, dentro de año y medio. Los comicios catalanes del 25 de noviembre no representan una amenaza de partido para Rajoy, aunque sí política por el desafío independentista que plantea Artur Mas. Hace cuatro años, Galicia parecía el final de Rajoy y, en verdad, fue su comienzo. Ahora era una reválida y ha aprobado con nota alta. Rajoy tiene a partir de ahora año y medio para centrarse única y exclusivamente en la gestión económica, sin olvidarse de la crisis territorial. Tiene vía libre para acometer nuevos recortes y más reformas. El camino está despejado para sus planes gubernamentales. Posiblemente, más despejado de lo que esperaba, porque la cataclismo sufrido por el PSOE en Galicia y País Vasco arruina el liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba. Los socialistas han comenzado a afilar sus cuchillos y pronto comenzarán las puñaladas. Parece claro que la táctica de criticar los recortes y negar el despilfarro de épocas recientes no funciona. Los españoles tienen algo de memoria. El PP de Rajoy sabe que tiene una oportunidad por delante que no puede desaprovechar. Dispone de año y medio para culminar su proyecto reformista y poner en orden el país. Si en ese tiempo no arregla la situación, habrá despilfarrado algo más que el cheque en blanco que los ciudadanos le dieron en las generales de hace un año y que los gallegos acaban de ratificar. Si el país empieza a dar síntomas de recuperación, afrontará un plácido final de legislatura.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito