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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

La primera victoria de las FARC

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional24-10-2012

Se acaba de iniciar un nuevo proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia (FARC) y estas últimas ya han obtenido su primera victoria. El hecho de escenificar conjunta y públicamente, en Oslo (que manía con internacionalizar el conflicto), el inicio de las conversaciones es todo un golpe de efecto y un espaldarazo para la guerrilla colombiana. Es cierto que se está en una etapa preliminar y que todavía queda mucho camino por recorrer, pero aun así, el Gobierno de Juan Manuel Santos empieza con desventaja. No debería ser de este modo, y menos dada la actual situación de las FARC. Esta narco-guerrilla, que sigue siendo considerada organización terrorista por varios países, lleva décadas con actividad, tuvo un enorme poder e influencia en las zonas rurales e incluso fue capaz de poner en jaque al Estado. Sin embargo, con el paso de los años, las FARC han ido yendo a menos debido a la mejora de las condiciones sociales y económicas en Colombia, a que las instituciones oficiales llegan a más puntos del país, y, especialmente, por las políticas aplicadas por Álvaro Uribe cuando fue presidente colombiano (2002-2010). Llama la atención la imagen que algunos sectores, especialmente de izquierdas (como las FARC), intentan mostrar de Uribe. Da la sensación de que lo ningunean, se olvidan de su importante labor y lo ven como una especie de resentido y radical por no estar a favor del proceso de paz. Es normal, lógico y comprensible que el ex presidente vea con recelo lo que está ocurriendo. Durante su mandato se lograron notables avances en la consolidación del Estado y en la lucha contra el crimen organizado, incluyendo a las FARC. Sea como fuere, el actual máximo mandatario de Colombia, Juan Manuel Santos, que fue ministro con Uribe, ha decidido apostar por el diálogo con las FARC. No es la primera vez que algo así ocurre en la historia del país. En anteriores ocasiones, las negociaciones acabaron en un rotundo fracaso y solo sirvieron para que la guerrilla se reforzara y para que el Ejecutivo diera muestras de debilidad. Ojalá que ahora sea diferente y las FARC realmente quieran abandonar las armas y apostar por vías políticas, democráticas y pacíficas. Es cierto que, en toda negociación, ambas partes deben hacer esfuerzos para llegar al éxito. Sin embargo, dadas las circunstancias, el Gobierno debería saber que sí se pueden hacer algunas concesiones, pero que, al mismo tiempo, hay ciertos puntos en los que no se puede ceder. Aunque se busque la paz, no conviene hacer borrón y cuenta nueva, y olvidar todo el dolor, sufrimiento y destrucción causados por las FARC. Si esto ocurre se estaría dañando nuevamente a las víctimas y se corre el grave riesgo de legitimar la violencia. Y esto es algo que nunca debe ocurrir.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD