ANÁLISIS DE SOCIEDAD
La noticia del día
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad10-10-2012
La noticia de cada día aparece detrás del cristal. Unas veces está bajo ese cielo aún rosa por el amanecer recién desperezado. Otras se descubre acompañada de paraguas. En ocasiones, la noticia del día hay que comprobarla en la propia piel, para lo que hay que prescindir del cristal. La ceremonia se repite todos los días del año: hay que mirar por la ventana para saber qué tiempo hace. Los mejores meteorólogos son esos ciudadanos anónimos que cruzan en la escena. Si el que lleva menos ropa se abriga, o si los botones no van abrochados ya indican la orientación informativa. El reparto ya se sabe: los niños van al colegio arrastrando esos carritos llenos de libros como si fuese la peor de las condenas, las mujeres taconean sobre la acera rumbo a la oficina con la mirada pensando en que seguramente se les olvida algo, algunos señores con corbata de paso ágil ya hablan por el móvil, operarios diversos, taxistas, barrenderos, abuelos con zapatillas de pana que peregrinan a la consulta del médico... Prácticamente todos tienen cara de sueño y los pliegues de las sábanas tatuados en el rostro, pero muy pocos dibujan una sonrisa. Con cada nuevo día atrás quedaron las cenizas de los enésimos partidos del siglo y del milenio, las enéisimas manifestaciones y las enésimas batallas por librar. Parece que la crisis sólo puede olvidarse durante los noventa minutos que dura un partido de fútbol en los que si el presidente del Gobierno hubiese anunciado el famoso rescate quizás la culpa se la estaríamos echando ahora a Messi o a Cristiano. También parece que el mundo se detiene cada fin de semana. Pero luego resulta que todos los días tienen sus cosas buenas y no tan buenas y que los lunes o los martes también están compuestas por 24. Los cadáveres informativos de las guerras, las primas de riesgo y las elecciones en otros países apenas encuentran sitio al otro lado del cristal de cada mañana. La noticia del día siempre es el tema recurrente del ascensor, el cliché para romper el terrible silencio con el que se topan los pocos que aún no llevan auriculares conectados a un aparatito de última generación (para comprarlo no se pensó en la crisis). Pero saberse dueños de los primeros rayos de la mañana, llueva o haga frío, ya es toda una exclusiva de la que deberíamos presumir. Habrá que estar atentos. Pues detrás del cristal está la noticia del día. Hoy también podemos contarlo.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo