ANÁLISIS DE ESPAÑA
Se busca presidente con argumentos
Por Alejandro Requeijo
3 min
España23-09-2012
España tiene argumentos de sobra para demostrar que la independencia de Cataluña sería un error para los propios catalanes. Claro que los tiene. ¿Sería mucho pedir que el presidente del Gobierno compareciese públicamente para detallarlos de manera clara y sin complejos? Empezando por explicar el futuro que le esperaría a Cataluña en su relación con Europa. Y con el Euro. El futuro de sus pensiones... No es necesario ser beligerante ni buscar la confrontación con nadie para convocar una rueda de prensa y hacer, sobre todo, una labor didáctica. Desmontar el falso victimismo nacionalista con un chorreo de argumentos y datos. Podría empezar por recurrir a algún máximo representante deportivo para que advirtiese a los catalanes de lo que se iban a aburrir viendo a su Barça (ejército desarmado simbólico de Cataluña, que diría Vázquez Montalban) conquistando Sabadell y Hospitalet en lugar del Bernabeu o el Calderón. O jugando dos fases previas para jugar la Champions. El fútbol es la cosa más importante de las cosas que no importan. Con esto ya habría muchos que se echasen para atrás. Por el bien de todos, que Rajoy no esté optando por su postura habitual a la hora de afrontar problemas: dejar que se pudran con el tiempo. Esa manía tan impropia e irresponsable para un presidente que está generando tanto rechazo incluso en su propio partido. La última en borrarse ha sido Aguirre. La única respuesta del Gobierno a la visita de Mas a Madrid fue un comunicado. Da igual lo que dijese ese comunicado. En la era de la dictadura de la imagen no tiene nada que hacer frente a un crecido presidente de Cataluña acaparando informativos desde su "embajada" en la capital de España o siendo recibido por una multitud en Barcelona. Está bien que el Rey no quiera ser un simple adorno de nuestra democracia y que se implique cuando así lo crea conveniente. Pero él no puede ser el único elemento unificador. Le habla a una sociedad que ya en un alto porcentaje ve la Transición y el 23-F como algo demasiado lejano. La generación del Rey va desapareciendo poco a poco. El último, Carrillo. El comunista y el monarca representaban dos mundos antagónicos, pero siempre se respetaron por lo que fueron, conscientes de lo que se tenían entre manos. Pese a sus diferencias, dos personajes de un mismo tiempo. Pero ahora el tiempo del Rey no es el de Mas, quien ni siquiera se da por aludido tras el tirón de orejas de don Juan Carlos. Hace falta otra cosa. Hace falta más. España vive en la confusión. Hasta la UGT de Cataluña defiende el pacto fiscal que reclama CiU. El sindicalismo, que en su ADN de pensamiento deberían tener como principio irrenunciable el reparto solidario de la riqueza, defiende ahora los privilegios de unos pocos sobre la mayoría. Es verdad que en la Diada salieron muchos independentistas a la calle. Pero fueron muchos más los que se quedaron en casa. Y esos también votan. Siempre que hay elecciones generales la suma PSOE+PP en Cataluña supera al resto de opciones. Puede que toda está polémica acabe como aquel experimento secesionista que se llamó el Plan Ibarretxe. Pero tampoco es bueno menospreciar la cuestión. El muro constitucional del que habla Mas puede que un día se agriete de tanto golpe. Seguramente los españoles del 34 no pensaban que dos años después estarían inmersos en una cruenta guerra civil. Seguramente la España de 1898 no contaba con su depresión apenas uno año antes. Seguramente que los franceses de 1788 no esperaban derrocar al régimen absolutista tan sólo un año después. Seguramente aquel tunecino que se quemó a lo bonzo hace aproximadamente dos años no se esperaba una primavera árabe tras su gesto de protesta. La historia de los pueblos siempre tiene algo de inesperado e inexplicable. Incluso de catastrófico. Y lo que no faltan nunca son iluminados y oportunistas. Contra ellos, el mejor antídoto siempre es la verdad. Pero esa se demuestra dando la cara con argumentos.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio