ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Jugar al rescate
Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad13-06-2012
Hasta un niño entiende qué significa rescate. No hace falta que el presidente Rajoy evite pronunciar la palabra maldita en su comparecencia ante la prensa al día siguiente de que España solicitase a la Unión Europea un crédito multimillonario para los bancos. Rescatar es salvar, recuperar de manos enemigas lo que era propio. Pero ahora resulta que cuando se habla de los dineros no es un rescate. La ciudadanía se queja, y con razón, y hasta trata de hacerse oír organizando caceroladas. Pero, sí, vienen los señores de negro -no los a los que se refería el ministro Montoro hace unos días-, agarran el silbato, cuentan noventa minutos y se acabaron todos los males. A falta de liquidez, fútbol. Si tanto se critica a la clase política, la ciudadanía corriente y moliente debería ser más consecuente con sus quejas. Por sus obras los conoceréis. Hasta hay quien ha calculado que los españoles estaríamos dispuestos a pagar más de cien euros por cabeza con tal de que la Selección se alce campeona de la Eurocopa. Ya está visto que la vida es cuestión de prioridades. Qué poco parece importar que las colas ante Cáritas se multipliquen, que decenas de sirios mueran a diario al otro lado del Mediterráneo o que los lorquinos sigan viviendo entre grietas. Y eso por no hablar de las hambrunas africanas o los damnificados por los terremotos de Haití o Japón. Todos ellos también necesitan un rescate. Pero no se trata de uno de esos entretenimientos infantiles, aunque más de uno, con lo de los créditos a los bancos, utilice el fútbol para jugar al escondite. "Por mí y por todos mis compañeros, pero por mí el primero".
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo