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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Sarkozy no necesita referirse a España

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional09-04-2012

Francia está en pleno proceso electoral y los comicios se presentan apasionantes. El presidente francés y candidato a la reelección, Nicolas Sarkozy, lleva unos días haciendo referencias a la grave situación económica que sufren algunos socios europeos como Grecia y España. Sarkozy pone a ambos países como mal ejemplo de gestión de la crisis y responsabiliza a sus anteriores gobiernos socialistas de las dificultades que actualmente tienen españoles y griegos. Como es lógico, estas declaraciones no han sentado nada bien en las filas del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y piden al Ejecutivo de Mariano Rajoy que defienda los intereses de España ante el ataque francés. Está Rajoy como para hacer eso, vista la herencia que ha recibido tras los casi ochos años que estuvo José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa. Evidentemente, Rodríguez Zapatero no fue el culpable de la crisis (que es global), pero sí tiene responsabilidad (por acción u omisión) en algunos de los problemas que ahora afronta España. Francia y otros países también han sufrido la crisis, pero sus coyunturas particulares y las medidas que, en su día, adoptaron les han hecho capear mejor las dificultades. Aun así, Sarkozy teme que la situación financiera le acabe pasando factura en forma de voto de castigo a quien está en el poder. Las menciones a Grecia y a España son una forma de meter miedo al electorado para que no voten al candidato socialista, François Hollande. Este discurso del presidente francés roza lo demagógico, porque no todos los socialistas son iguales. Además, refleja que Sarkozy no está muy seguro de sus posibilidades. Es cierto que su popularidad estaba muy baja al inicio de la campaña, pero esta ha ido subiendo, especialmente tras los atentados en Toulouse. Nicolas Sarkozy, para ganar votos, no necesita referirse a la situación española. Simplemente, debe explicar a la población las medidas que ha desarrollado durante su mandato y aprender de los errores cometidos. Sarkozy tiene, como todos, sus defectos, pero también cuenta con virtudes que la opinión pública debe valorar en un político: es un líder fuerte, firme y con determinación, defiende los intereses de su país y no es esclavo de lo políticamente correcto.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD